Por. Ulises Rodríguez
En septiembre próximo llegará por segunda ocasión al teatro ‘La Desobediencia de Marte’, obra de teatro de Juan Villoro, que trata acerca del encuentro que dos astrónomos tuvieron en 1599: Tycho Brahe y Johannes Kepler, y que será protagonizada por Víctor Trujillo y Mauricio Isaac. Conversamos con Trujillo al respecto de esta puesta en escena.
Usando como pretexto esta reunión el autor creó una obra que rompe en diferentes momentos con la narrativa misma para centrarse en lo más importante, el conflicto personal e íntimo que se ha ido generando, cuestionamos a Trujillo sus motivos para involucrarse en este texto: “Porque es fantástico, es una muy buena historia, muy bien contada y los personajes son muy atractivos. Todos los detonadores que tiene el relato, son muy ricos, el texto fluye sensacional, es una obra de dos actores, entonces si no hay ritmo no hay nada, y este texto te permite ese ritmo necesario para llegar a las escalas que necesitas para la siguiente sorpresa y la catarsis”.
“Es muy brillante Juan (Villoro), empieza contando la historia de dos astrónomos famosos y tienes que hacerlo lo suficientemente interesante para que llegues a la siguiente sorpresa que romperá el esquema primero. Para quien le gusta la historia, va a ser un caramelo toda una parte de la obra; pero para quien no le guste lo tenemos que hacer de una forma tan tranquila, tan veraz y tan contundente, que nos permita llegar a la siguiente estación donde estos personajes se rompen para que salgan los actores que están interpretando la obra”, confiesa en cuanto a las dificultades que representan estos personajes.

En esta ocasión Trujillo interpretará a Tycho Brahe, mientras que su contraparte, Mauricio Isaac, dará vida a Johannes Kepler: “Estos actores tienen que ser tan convincentes que casi te hagan olvidar la primera parte de la obra, porque ahora ya no es un conflicto entre astrónomos, ahora es entre actores de distintas generaciones , pero vas a regresar a los astrónomos y cuando te estés acostumbrando otra vez a ellos, tendrás que llegar al nuevo conflicto personal ya no de los actores sino de las personas que tienen el oficio de actuar porque hay un conflicto más grande que es el íntimo.
Llega un momento de la obra en que ya no sabes si es el actor o Kepler; o si es el actor o es Brahe; ya no importa porque el conflicto es más importante que todo; cómo se resolverá ese conflicto personal, de intimidad, de pasiones, de amor; ya no sabes quien es quien pero el conflicto ahí está y es un conflicto que se parece mucho a alguno que lleves tú como publico: ese secreto que no quieres decir, esto que te duele cada vez que lo recuerdas, o la cicatriz que tienes de ese desamor o esa decepción o esa mentira”.
Acerca de lo que su co-protagonista, Mauricio Isaac, ha aportado no sólo al personaje sino al texto, y a la actuación de Trujillo, comenta: “En este tipo de montajes no hay de otra, somos dos, él depende de mí y yo dependo de él, entonces en este tipo de ejercicios es un mano a mano donde nos tenemos que estar cuidando todo el tiempo y mientras mejor nos cuidamos, mejor sale todo. Es más profundo que el trabajo en equipo. Si no es perro, es perra, no hay de otra y cada función es así”.
El tema de la rivalidad entre amigos es algo muy común hoy en día, es por eso que esta puesta en escena va a impactar en los espectadores, sobre todo en el nivel más personal: “Creo que será una invitación muy poderosa a una fiesta de introspección, fíjate que tienes razón, en esta época cada vez todo es más impersonal, pero ahí están las pasiones, las emociones, pasarán las épocas y cambiaran las formas o la velocidad de comunicarse o las modalidades de hacerlo, pero el espíritu humano, a pesar de las épocas o con todo y ellas, tiene la misma sed y la misma hambre, se manifiestan de una forma u otra, tarda un poco mas o un poco menos pero ahí están y eso es lo que nos unifica aunque pasen los tiempos y todo se vuelva un poco más binario o digital, pues lo que somos ahí está y nadie puede escapar a eso, porque puede haber muchas modalidades de la muerte, pero si te toca nada más va a haber una, igual en el amor, en la pasión… eso no cambia”.

Hace dos años ‘La Desobediencia de Marte’, llegó por primera vez al teatro, en esa ocasión estelarizada por Joaquín Cosío y José María de Tavira, el actor nos regala una reflexión con la que invita a las personas a ver esta increíble puesta en escena:
“Desde luego también eso podría ser un atractivo, porque Joaquín y José María son garantía. Nosotros vamos a dar otras temperaturas, tendremos que sorprender con otros tonos, tenemos que entrarle al toro de formas distintas para que la gente que la vio, quiera volver a verla, para ver cómo es que la presentamos nosotros, desde lo que somos; y para los que no la han visto, que nos den la oportunidad de compartir algo que es clásico, que es algo de lo que no cambia: la tribu se reúne al rededor de la fogata para escuchar la historia, ya hay 4K, hay 8K, pero también hay teatro, ahí está, no se va ni se suple, la experiencia personal de poder compartir algo que es valioso desde el texto”.
‘La Desobediencia de Marte’, llegará al Teatro Milán el próximo 20 de Septiembre con funciones los viernes, sábados y domingos.