Hay una pregunta que Santiago Muñoz se ha respondido miles de veces, en sala de juntas, en entrevistas, en conversaciones informales con promotores y artistas: ¿qué hace a Fever diferente? La respuesta no está en la tecnología, aunque la tienen de sobra. No está en los contratos con el Real Madrid o el FC Barcelona, aunque esos nombres abren puertas en cualquier idioma. La respuesta, dice él, está en algo más difícil de replicar: la obsesión por el descubrimiento.
“Fever es el Netflix del entretenimiento en vivo”, explica con precisión quirúrgica. Y no lo dice como metáfora publicitaria; lo dice porque es literalmente lo que construyeron: una plataforma que entiende tus gustos, anticipa tus deseos y te lleva a experiencias que, de otra manera, nunca habrías encontrado.
En un mundo saturado de opciones, eso tiene un valor incalculable. Y en México, uno de los mercados de entretenimiento más vibrantes y voraces del planeta, ese valor se multiplica.
“Vivir una ciudad es diferente cuando sabes qué está pasando en ella. Fever existe para que nadie se pierda lo que merece vivir.”

Tres negocios que se alimentan entre sí
Lo que hace a Fever una compañía verdaderamente disruptiva no es un solo producto, sino la arquitectura de tres negocios que se alimentan mutuamente y crean un ecosistema sin precedentes en la industria del entretenimiento en vivo.

El primero es su marketplace de descubrimiento el corazón de la operación donde gestionan boletaje y marketing digital para experiencias en todo el mundo. Real Madrid, FC Barcelona, Atlético de Madrid, Live Golf, el festival Primavera Sound: nombres que definen la cultura global del entretenimiento y que confían en Fever para conectarlos con sus audiencias.

El segundo pilar es Fever Originals, donde la empresa no solo distribuye experiencias ajenas, sino que las crea. Aquí nació Candlelight, hoy un fenómeno mundial que vende cerca de 12 millones de boletos al año en docenas de ciudades. Aquí nació también Life Cycles en el Bosque de Chapultepec, que recibió a 200 mil personas en pocos meses. Y aquí llegó a México Fórmula 1 The Exhibition, una experiencia inmersiva que lleva a los fanáticos a recorrer la historia del automovilismo más glamoroso del mundo.

El tercer pilar es Secret Media Network, la red de medios que opera cuentas como CDMX Secreta, Guadalajara Secreto y Monterrey Secreto, con independencia editorial, pero con la misión de curar y difundir las mejores experiencias urbanas. Una herramienta de inteligencia de mercado tan poderosa como de marketing.
Un ejecutivo que viene de la emoción
Santiago Muñoz no es el típico ejecutivo que aterrizó en un mercado para gestionar números desde una oficina. Es alguien que entiende el entretenimiento desde adentro, desde la emoción que produce una buena experiencia, y que ha convertido esa sensibilidad en estrategia de negocio.

Como General Manager de Fever para toda Latinoamérica, su misión ha sido tan ambiciosa como específica: tomar una plataforma que ya dominaba Europa y trasplantarla, con inteligencia y velocidad, en uno de los ecosistemas culturales más complejos y apasionantes del mundo hispano.
“México es definitivamente prioridad para Fever en el mundo. Es de los top 5 países que más boletos venden en todo el planeta”, afirma sin rodeos. No es retórica. Es la realidad que ha construido: más de 130 personas trabajando desde la oficina de México, un crecimiento sostenido temporada tras temporada, y una cartera de clientes que incluye desde Gallos Blancos de Querétaro hasta los festivales más importantes del país.
La data es de los promotores, no de la plataforma
“El mundo del boletaje pasó de ser meramente transaccional a ser un servicio 360 con mejor conocimiento de las audiencias. Eso es lo que Fever hace diferente.”

En una industria donde la data es el activo más codiciado, y más peleado, Fever tomó una decisión que resulta casi contracultural: la información pertenece a los promotores y equipos con los que trabajan, no a la plataforma. “En la industria en general, los principales jugadores se quedan con la data y no la comparten. Nosotros creemos que la data es de los promotores y de los equipos con los que trabajamos”, explica Santiago.
Eso se traduce en algo concreto: los promotores mexicanos pueden segmentar a sus audiencias por género, edad y patrón de compra. Pueden tomar decisiones inteligentes. Pueden crecer. Y luego está la tecnología. En muchas empresas multinacionales de boletaje, la plataforma que usa un equipo en Estados Unidos es completamente distinta a la que usa uno en México o en Grecia. En Fever, el tech stack es uno solo, global, unificado. Lo que se desarrolla para el FC Barcelona hoy, está disponible para los Gallos Blancos mañana.
El Mundial 2026 como gran prueba
El Mundial 2026 es el escenario perfecto para medir el alcance de lo que Fever ha construido. Con sedes en Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, y estimaciones de hasta 5 millones de visitantes, el país se convertirá en el centro del entretenimiento global durante semanas. Pero Santiago Muñoz no ve eso solo como oportunidad; también lo ve como un problema elegante a resolver. Porque cuando hay fanfests, exhibiciones y eventos por todas partes, el verdadero reto es la relevancia.

“Va a haber una saturación de cosas. El reto va a ser cómo mantenerse relevante y cómo hacer que un evento sobresalga sobre los demás. Y eso es algo que en Fever hacemos bastante bien.”
La estrategia es la que han perfeccionado: combinar su expertise en marketing digital con las redes de Secret Media Network para curar y presentar las mejores experiencias más allá del fútbol. Para el visitante que ya tiene su boleto al partido y quiere descubrir la ciudad, Fever será la guía definitiva.

La apuesta de no termina en México. Latinoamérica es un continente de audiencias apasionadas, mercados emergentes y una cultura del entretenimiento en vivo que no tiene paralelo. Y Fever, con su modelo probado en 40 países, tiene los activos para convertirse en el referente regional.
El crecimiento del equipo local, la expansión de Secret Media Network hacia más ciudades, la llegada de nuevas producciones originales y la profundización de relaciones con promotores y equipos deportivos son apenas el inicio de varias metas que se escribe con cada boleto vendido, con cada experiencia que alguien vive por primera vez.

“La información es el nuevo petróleo”, dice Santiago, citando una frase que ya es mantra en los círculos de tecnología. Y Fever, con millones de datos de comportamiento de audiencias en decenas de países, tiene uno de los yacimientos más ricos del sector.

Pero lo que distingue a Muñoz de otros ejecutivos de tecnología no es solo el acceso a esa data. Es saber que detrás de cada clic, de cada boleto comprado, de cada fila frente a un venue, hay alguien que quiere vivir algo extraordinario. Y que su trabajo, el de Fever, es asegurarse de que eso suceda.

“Me encantaria que, en 10 años, cuando alguien piense en como descubrir lo mejor de su ciudad, piense en Fever de la misma forma en que hoy piensa en Netflix cuando quiere ver algo bueno.”