Hay una generación entera, a los dos lados del Atlántico, que aprendió a enamorarse, a desvelarse y a despedirse con canciones de Nacho Cano. El madrileño que fundó Mecano junto a su hermano José María y Ana Torroja lleva casi medio siglo haciendo música, y firmó títulos que siguen sonando como si se hubieran escrito ayer: «Hoy no me puedo levantar», «Me colé en una fiesta», «Barco a Venus», «La fuerza del destino». Después vinieron los discos en solitario y, sobre todo, el teatro musical, el territorio donde decidió jugarse la madurez.
Su apuesta más ambiciosa lleva nombre de mujer. Malinche, el musical sobre el encuentro entre el mundo indígena y el español, convocó a más de 235,000 espectadores durante su primera temporada en México, en 2025, y este octubre abrió la segunda en el Frontón México. Ahí, en el recinto que se ha vuelto la casa del espectáculo, Cano recibió a Cosas México.

Una historia mal contada
Lo primero que hace es plantear el problema de origen. «Partimos de una base, y es que en México se contó mal y en España ni se contó», dice sobre la Conquista. Para él, los tres siglos que van de 1521 a 1821 son el momento más grande que han vivido ambas naciones, y recuerda que el virreinato de la Nueva España abarcaba territorios como California, Nevada, Utah y Texas, perdidos en 1848 con el Tratado de Guadalupe Hidalgo, apenas 27 años después de la Independencia.
Pero lo que le interesa llevar al escenario no es el mapa, sino el choque de cosmovisiones: el de quienes llegaban con un libro escrito y un Dios distante, frente a un pueblo cuyos dioses vivían en contacto permanente con los humanos. «El principio de México es un momento de una gran magia: se produce el mestizaje, la fusión de dos culturas totalmente distintas», resume.
Contarlo le exigió oficio de investigador. «Me tiré diez años informándome. Estuve trabajando en México con los grandes arqueólogos, antropólogos e historiadores», cuenta, y enumera a Antonio Saborit, director del Museo Nacional de Antropología; Patricia Ledesma, directora del Museo del Templo Mayor; Diego Prieto, exdirector del INAH, y Raúl Barrera, descubridor del Huei Tzompantli. «Una labor muy grande de investigación, con las fuentes históricas, pero sobre todo con las fuentes científicas», subraya, y recuerda lo recientes que son los hallazgos: el Templo Mayor en los años setenta y el gran tzompantli en 2015.

«Claro que me siento mexicano»
En algún momento de la charla, Cano suelta que a veces le dicen que es mexicano, y no lo desmiente. «He oído comentarios de “este es el Mozart mexicano”, y yo: pues sí, está acertado. Claro que me siento mexicano, porque he vivido aquí tanto tiempo, he hecho tantas giras, he vivido tantas cosas». Del país admira, ante todo, la amabilidad. Después vienen la cocina y el mezcal.
No pretende, aclara, dar lecciones: «No es que les venga a enseñar a los mexicanos su historia. Para mí, la historia de México y la historia de España es la misma; vengo a hablar de mi historia». Su tesis es que casi todo lo que hoy se reconoce como mexicano, de las catedrales al mariachi, nació después de 1521, de esa mezcla. «Antes no existía ni España ni México; eso hay que entenderlo».
Y la influencia, insiste, viajó en los dos sentidos. Los platos que España presume como propios no existirían sin los ingredientes que cruzaron el océano, como el jitomate del gazpacho andaluz. Remata con una anécdota que cuenta entre risas: los españoles vieron que Moctezuma, tras una comida de 300 platos, fumaba, tomaba chocolate y dormía. «El gran invento español de la siesta viene de Moctezuma».

«El conflicto no trajo el mestizaje; el amor sí»
Crear en libertad
Formado en la efervescencia de los ochenta, Cano defiende sin matices la libertad del autor. «Cuando hay ideologías que le dicen a las personas lo que se tiene que decir o no, están buscando restringir la libertad», sostiene. «En una canción, mientras respetes a la gente, debes decir lo que quieres decir en el lenguaje que mejor lo exprese».
Tampoco comulga con el lenguaje inclusivo: la diversidad humana, argumenta, es infinita, y alterar el idioma para nombrar cada caso lo vuelve impracticable, «porque el lenguaje es para comunicarse». Su referencia sigue siendo la época en que empezó: «Uno de los mejores años de la música fueron los ochenta y los noventa, y ahí el sentido común es el que imperaba».

El 0.0001%
Después de trabajar con cientos de artistas —solo en Malinche hay 60 en escena—, tiene un discurso que repite a sus elencos. «Siempre les digo: chicos, todos los días de vuestra vida recordad que cuando vienen a un casting mil personas, elegimos a cinco. Sois de un 0.0001% de la población que hace lo que le gusta y le pagan por ello».
Es, también, su manera de explicar su propia carrera: «Si consigues hacer lo que te gusta y que te paguen por ello, ni te lo plantees».

Un espectáculo que no se repite
¿Qué cambia en la segunda temporada? Todo, y todo el tiempo. «Cualquier cosa que no evolucione va a morir, y esto lo he comprobado con los musicales. Puedes venir a ver Malinche 20, 30, 40 veces: todas las veces va a ser distinto, todas las veces va a haber cosas nuevas». Lo define como «un fenómeno vivo», que mezcla teatro musical, concierto y danza, con flamenco, pop, rock y música de inspiración tradicional.
La experiencia empieza antes de que se levante el telón, en el restaurante Pelota Mestiza, los bares temáticos y los recorridos por el backstage. Cano atribuye buena parte de ello a sus socios: «Tuve la suerte de encontrarme con María Laura y Ricardo Salinas, que usan su dinero para la excelencia y tienen un gran interés en que se conozca bien la historia de México».

Su invitación final es, en realidad, una promesa: «Si eres mexicano y vienes a ver Malinche, vas a salir con un sentimiento de orgullo mucho más grande de ser mexicano, porque te van a contar la historia que se debió contar bien: que México es producto del amor, no del conflicto».
MALINCHE, EL MUSICAL · SEGUNDA TEMPORADA
- Dónde: Frontón México (Av. de la República 17, col. Tabacalera, Ciudad de México).
- Cuándo: jueves y viernes, 20:00 horas; sábados y domingos, 13:00 y 17:00 horas.
- Duración: 2 horas 55 minutos, con intermedio. Recomendado para mayores de ocho años.
- Elenco: Natalia Huerta (Malinche), Javi Mota (Hernán Cortés) y Eduardo Siller (Moctezuma).
- Además: restaurante Pelota Mestiza, bares temáticos, recorridos backstage y suites VIP.