El día de hoy se cumplen cinco años de la desaparición de 43 jóvenes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa, acontecimiento que marcó el gobierno de Enrique Peña Nieto y se convirtió en el estandarte de miles de mexicanos que están cansado de la inseguridad que se vive en el país.

Al grito de “nos faltan 43”, se han realizado diversas manifestaciones encabezadas por los padres de los desaparecidos; que no han claudicado pese a los vacíos en la investigación realizada por la entonces Procuraduría General de la República.
Durante su mandato, Peña Nieto aseguró que tenía el compromiso de esclarecer el caso, pero los días pasaron, los resultados fueron confusos y los padres de los normalistas decidieron enfrentar al sistema que sólo entregó una “verdad histórica”, que demostró el poco interés por dar con el paradero de los jóvenes.

Hasta el último día de su mandato, Enrique Peña Nieto; se mantuvo firme sobre el resultado de la investigación que aseguraba que los jóvenes habían sido detenidos por los policías corruptos; y los entregaron al crimen organizado, que los mató e incineró en el basurero de Cocula al confundirlos cómo miembros de un cártel rival.
Dicha información fue desmentida por la investigación de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes, al revelar que los 43 estudiantes no fueron quemados en ese lugar.

El gobierno de Andrés Manuel López Obrador tiene el compromiso de revelar dónde se encuentran los estudiantes o sus restos; por lo que ha indicado que el caso sea reabierto y se sumen nuevas líneas de investigación.
Aunque nos enfocamos en 43 jóvenes, la realidad es que en México, la desapariciones forzadas van en aumento, y hasta el momento no existen políticas públicas eficaces para combatir este problema.

