Es domingo, pasan de las once de la mañana y en una antigua bodega de Polanco el aroma a leña y humo anuncia que algo está por empezar. Las mesas largas se llenan de familias, grupos de amigos y aficionados con jerseys de una docena de equipos distintos. Sobre una pantalla de cuatro por siete metros corren al mismo tiempo varios partidos, y cuando llega un touchdown, la iluminación se tiñe con los colores del equipo y el lugar entero estalla como si fuera un estadio.
Así se vive la NFL en Pinche Gringo BBQ, el restaurante de barbecue estilo texano que se ha convertido en la casa del futbol americano en la Ciudad de México. “Queremos que la gente sienta que está en el estadio viendo el partido”, resume su fundador, Dan DeFossey, en entrevista con Cosas.
Del Mundial a la NFL
La temporada llega justo después del mejor verano en la historia del restaurante. Durante las seis semanas de la Copa del Mundo, Pinche Gringo recibió a más de 50 mil asistentes. Para lograrlo, DeFossey hizo una inversión importante con un objetivo claro: que la gente sintiera que estaba dentro del estadio.

El resultado es una pantalla Ultra 4K de cuatro por siete metros, un sistema de iluminación que proyecta los colores de cada equipo y efectos de sonido que acompañan cada anotación. Ahora, todo ese despliegue se pone al servicio de la NFL, con transmisiones de jueves a lunes durante toda la temporada.
“Imagínate ver el partido con tu familia, pero con 500 aficionados más gritando lo mismo. Eso te llega al corazón”. Dan DeFossey

Cinco partidos, una sola pantalla
La gran novedad de este año está pensada para el aficionado más exigente. En las jornadas más importantes, la pantalla se dividirá en cuatro o cinco transmisiones simultáneas. “Mucha gente no es aficionada a un solo equipo, sino a toda la NFL. Y también están los jugadores de fantasy, que siguen a distintos jugadores al mismo tiempo”, explica DeFossey.
La experiencia se complementa con rifas, promociones en cerveza y comida, y giveaways a lo largo del día, gracias a los patrocinadores que se han sumado. Y aunque el ambiente es de estadio, el fundador insiste en que es un espacio familiar. “Es un lugar al que puedes invitar a tu abuela y a tus hijos. Tenemos algo para todos”.

Humo de catorce horas
En Pinche Gringo, la comida está a la altura del espectáculo. Las carnes se ahúman durante 14 horas y se preparan frescas todos los días: costillas, brisket y los clásicos del barbecue texano que han hecho famosa a la casa. Para las jornadas maratónicas, en las que un aficionado puede pasar entre cuatro y siete horas frente a la pantalla, hay snacks pensados para compartir, como nachos, pepinillos fritos y las papas fritas cocinadas en grasa de brisket que DeFossey considera lo mejor del menú.
El espacio también juega a favor de los grupos. Con capacidad para más de 1,200 personas, es fácil encontrar mesa para seis, diez o veinte, y hay paquetes familiares diseñados para la temporada.

La casa de los 49ers
Pinche Gringo es la casa oficial de los San Francisco 49ers en México, punto de reunión de los clubes de aficionados de una de las fanaticadas más grandes de la liga. Y este año esa distinción cobra un significado especial: el 22 de noviembre, los 49ers recibirán a los Minnesota Vikings en el Estadio Banorte, en el Sunday Night Football de la semana 11, marcando el regreso de la NFL a la Ciudad de México.

Para esa semana, el restaurante prepara su evento más grande del año. DeFossey guarda los detalles, pero adelanta que habrá giveaways, rifas, música en vivo y la presencia de jugadores y exjugadores. El antecedente es elocuente: en 2022, cuando los 49ers jugaron por última vez en México, más de 18 mil personas pasaron por sus locales en cinco días.
Además de la afición local, esas fechas atraen a muchos estadounidenses que visitan México por primera vez, entre ellos mexicoamericanos de segunda y tercera generación que nunca habían pisado el país. “Cuando llegan a Pinche Gringo se sienten cómodos, como en casa, y desde ahí se conectan con la ciudad y con sus raíces. Es fantástico ver la unión de las dos culturas”, dice el fundador.
La casa no es exclusiva de los Niners. La programación incluye watch parties para Raiders, Patriots, Steelers y Broncos, además de un evento privado para la afición de los Dallas Cowboys. “Si quieres encontrar a alguien que le vaya a tu equipo, aquí lo vas a encontrar”, asegura.

Un neoyorquino detrás de la experiencia
El secreto de Pinche Gringo está en que su fundador conoce de primera mano lo que un aficionado estadounidense espera de un sports bar. DeFossey creció entre los bares deportivos de Queens y Manhattan, y sigue recorriendo los de Estados Unidos para tomar ideas. Al momento de la entrevista acababa de volver de Minneapolis. “Es la emoción, el tipo de música, la iluminación, las pantallas, la posibilidad de ganarte algo. Mi equipo entiende que esto es una experiencia americana”.
Su propio corazón deportivo, confiesa con humor, pertenece a los New York Jets, un equipo que no gana un Super Bowl desde 1969. “Es una tristeza de toda la vida”, bromea. Pero tras años de convivir con los aficionados de San Francisco en México, admite que los 49ers ya ocupan un lugar en su corazón.

Dos casas, dos atmósferas
Pinche Gringo ofrece dos formas de vivir la temporada. En Alto Polanco, el Warehouse es la experiencia de estadio: una gran bodega con la pantalla monumental y cientos de aficionados gritando al unísono. En la Narvarte, el local original, renovado el año pasado, propone un ambiente de patio trasero estadounidense, con piso de piedra, mesas de picnic y varias pantallas, ideal para quien vive en el sur de la ciudad o prefiere un plan más relajado. Ahí, cada domingo, se reúne un grupo pequeño pero apasionado de aficionados de los Patriots.
Rumbo al Super Bowl
La temporada culminará con el Super Bowl LXI, el 14 de febrero de 2027, que será la edición número 14 del Super Bowl en Pinche Gringo. Hasta ahora, los boletos se han agotado todos los años; la edición pasada, con dos semanas de anticipación. “Con ese récord, somos una institución para la NFL, no solo por la comida o por las pantallas”, dice DeFossey.
Al final, su propuesta se resume en una idea sencilla: el futbol americano se disfruta más en comunidad. “Ver un partido solo es una cosa, pero compartir la emoción con otros aficionados genera mucho espíritu. Si a eso le sumas buena comida y un gran ambiente, tienes la mejor forma de pasar un domingo en la ciudad”.