Por Daniel Garibay
“¡Chente, Chente, Chente!“ gritaron fuerte y al unísono cerca de 60 mil personas que, la noche del domingo, se reunieron en la Explanada del Hospicio Cabañas para disfrutar de un recital gratuito que Vicente Fernández ofreció para su público.
Y es que, desde hace unos meses, se le notificó al artista de 79 años que el Ayuntamiento de Guadalajara deseaba hacerle un homenaje por su trayectoria y además el escultor Jorge Frausto Arias realizaba una estatua de bronce con la figura del cantante enfundado en su traje de charro por sus más de 50 años de carrera, que se se develó en la Plaza de los Maríachis, lugar donde hizo sus pininos en la música.

El Charro de Huentitán estaba feliz. Desde la mañana del domingo sus familiares se percataron de la emoción que sentía por volver a subirse a un escenario e interpretar algunos de sus mejores canciones ante el público, que dejó de verlo desde abril de 2016 que se despidió con el concierto “Un Azteca en el Azteca”, en el Estadio Azteca.
Entre los asistentes estuvieron sus hijos Gerardo y Vicente, y gran parte de sus nietos, quienes estaban felices de ver a su “tata” en escena; además de miles de personas que desde una noche anterior hicieron guardia para ser testigos de esta velada tan especial.

Vicente Fernández se reencontró con su público para mostrar que está en perfecto estado de salud y que sigue cantando como siempre. Pará arrancar su actuación, compuesta por 15 canciones, eligió “Mujeres Divinas” y le siguieron clásicos como “El Rey”, “De qué Manera te Olvidó”, “Estos Celos”, “Acá entre Nos” y “Por tu Maldito Amor”, entre otras.
Chente mandó besos, se dejó apapachar por los gritos de la gente, se sentó en varias ocasiones entre canción y canción, recorrió el escenario de polo a polo para cantarle a todos los asistentes y hasta se tomó una foto con sus nietos en el escenario, donde estuvo acompañado por un mariachi y orquesta.

Tras casi una hora de concierto, el anfitrión agradeció a todo su público y se despidió de todos ellos entre una lluvia de fuegos artificiales que iluminaron el cielo con los colores de la bandera mexicana, dejando en claro que sigue siendo el rey.

