“Mano de obra” se estrena este 1 de octubre en las salas de cine.
Por Diana Salado Lucero
“Mano de obra” retrata los contrastes entre los albañiles que construyen una lujosa casa y las condiciones precarias en las que ellos viven; pero también las injusticias y corrupción en nuestra sociedad.
Al morir su hermano en la construcción, Francisco (Luis Alberti) busca obtener una indemnización para su cuñada, pero el influyentismo y la burocracia se lo impiden. Este grupo de trabajadores buscará justicia no solamente por la nula compensación, sino también por una vida llena de carencias, contrastes y opresión.
El director David Zonona en entrevista con COSAS platicó lo que quiso retratar en su película, la cual se estrena este 1 de octubre en los cines y recientemente ganó el Ariel como Mejor Ópera Prima y Mejor Actor para su protagonista Luis Alberti.

¿Cómo te sientes de ganar el Ariel?
El premio, sumado al de Mejor Actor para Luis Alberti, son un gran reconocimiento a la película y todos los que trabajamos en ella, principalmente los albañiles que trabajaron con nosotros. Fuimos un proyecto chico y se necesitó un extra esfuerzo y compromiso y creo que se logró.
Este reconocimiento llega en un buen momento porque llegan días antes del estreno y facilitan que la gente sepa de esta película y se animen a ir al cine, que también se vieron afectados y necesitan la confianza de los espectadores.
Retratas en “Mano de obra” temas como corrupción e injusticia. ¿Qué quieres lograr en el espectador con tu película?
“No más que crear una película que sea un reflejo de reciprocidad. El único objetivo es que les genere ese cuestionamiento de cómo somos y cómo vivimos. Traer temas bien relevantes hoy en día a la mesa y generar diálogo y conciencia”.

La situación de precariedad de los trabajadores de la construcción no ha cambiado…
“Es difícil ver hacia atrás y observar un cambio social importante en Latinoamérica en donde la gente de la clase trabajadora haya logrado una mejor calidad de vida y eso me parece muy triste. El oprimido se vuelve el opresor muchas veces y lo hemos vivido y eso hace a la película muy vigente. No se ve por dónde estos ciclos se vayan a romper”.
“Mano de obra” llega en un momento en el que este sector de la construcción y otros se vieron más afectados porque viven al día a día.
“La pandemia vino a agudizar esta crisis. Millones viven sumidos en injusticias, pobreza, condiciones laborales precarias y no se puede sostener por más tiempo. Millones de mexicanos viven en condiciones poco dignas y otros pocos con lujos impensables, pero eso no quiere decir que los pobres sean los buenos y los ricos los malos, justo eso intento retratar en la película: que las deficiencias morales y propensión a la corrupción son independientes de cualquier clase social.
“Esta corrupción humana lo que intenté es estudiarla a un nivel individuo y luego tratar de entender cómo permea a sectores más amplios de la sociedad sin importar la clase social”.
¿En tu película les das voz a esas personas que no son escuchadas?
“Hay mucha gente que no tiene voz, generaciones que han vivido oprimidas y eso nos define como sociedad. No es fácil vivir en un país con estas situaciones, necesitamos ser empáticos. En Mano de obra se da el punto de vista de un grupo de albañiles que ven cómo hay esos contrastes entre ellos que construyen y para quien construyen; es un vehículo muy efectivo para mostrar lo que no funciona de este sistema en el cual vivimos”.
¿Seguirás abordando estos temas de denuncia en proyectos futuros?
Hasta ahora creo que sí. En la siguiente película estoy pensando contextualizarla en el mundo militar, sobre un joven que ingresa como cadete y mostrar el proceso dentro de las instituciones militares. Tendrá paralelismos con la sociedad mexicana que se podría catalogar como una película con una narrativa social.

