Durante una entrevista radiofónica, Katy Perry confesó que que hace tres años pasó por uno de los momentos más complicados de su vida tras la ruptura con Orlando Bloom, situación que la llevó a plantearse si era necesario seguir con su vida.
La cantante aseguró que se sentía rota y sin ganas de continuar; además, agregó que las cosas se complicaron más tras el fracaso de su disco “Witness”.
“Rompí con mi novio, que ahora es padre de mi futuro bebé y luego estaba emocionada por volar alto en el próximo récord y el récord ya no me puso alto, así que me caí. Mi estado anímico estuvo por los suelos durante esa etapa de mi vida”
La cantante agradeció a sus amigos, familiares y fans por todo el apoyo que le brindaron en ese momento tan difícil en el que pensó que no volvería a ver la luz.
“La gratitud es lo que probablemente me salvó la vida, porque de no ser por ella me hubiera visto más y más arrastrada a ese pozo de tristeza”
La cantante compartió que fue gracias a la religión que profesa desde pequeña logró salir adelante.
“Mi esperanza es que algo más grande que yo me haya creado para un propósito y me haya creado a mí por una razón. La esperanza siempre ha sido una opción para mí debido a mi relación con Dios”
