La arquitectura sensorial impacta los sentidos, estimulando las sensaciones de las personas.

Construir y diseñar espacios que evoquen la comodidad y tranquilidad en nuestro hogar o negocio se ha vuelto esencial para lograr energías positivas. A esta tendencia se le conoce como arquitectura sensorial porque impacta significativamente los sentidos, estimulando las sensaciones de las personas.

Las luces, colores, texturas, sonidos y olores son elementos físicos de los espacios que pueden ayudar a que las personas registren ciertos lugares en sus memorias. Y es que la memoria personal vive de imágenes, las cuales están inevitablemente relacionadas con sentimientos y emociones.

En marco de la 22 edición de Design Week México, Diagrama Arquitectos comparte 5 ideas para estimular los sentidos y hacer que cada habitación de casa, oficina o negocio sea especial y aporte energía positiva y bienestar:

  1. Iluminación

A través de la luz, el cerebro sincroniza gran parte de su funcionamiento con el mundo externo para cubrir el periodo de 24 horas en el que ocurren las actividades del ciclo biológico. La luz también regula los ritmos fisiológicos y psicológicos. Es importante incluir en la mayoría de los espacios fuentes conjuntas de luz natural y artificial. Las habitaciones que no cuentan con iluminación natural no pueden orientar a sus habitantes para saber qué momento del día es y la luz artificial puede extender las jornadas sin que uno sea plenamente consciente de ello.

  1. Color

Los colores influencian las emociones y estados mentales porque están asociados a significados que varían dependiendo de la cultura. El color afecta en la percepción y en el comportamiento de la mayoría de las personas.Es más probable que una persona recuerde con mayor facilidad una habitación en tonos rojizos que una en colores grisáceos o neutros.

  1. Texturas

El tacto es el modo sensorial que integra nuestras experiencias del mundo y nosotros mismos.  Por ejemplo, las texturas rugosas recuerdan a los lugares naturales de su extracción. Mientras que, las superficies lisas y pulidas, que son más agradables al cuerpo, pues recuerdan a un elemento natural y pueden generar sensaciones placenteras, como caminar descalzo sobre un piso de concreto, cocinar sobre una mesa de madera o recargarse en una tina de piedra pulida.

  1. Sonidos

Los espacios tienen un eco especial que dependen, tanto de sus proporciones, como de la composición de los muros, pisos y cubiertas. Cuando se atraviesa una habitación con duela en el suelo, ocurre un sonido distinto al que ocurre cuando se camina en una superficie de piedra. El ruido que emite un picaporte sobre una puerta de acero tendría distinta resonancia si tocara a una puerta de madera.

Por lo que, trabajar con elementos de agua, dentro de patios y jardines, provoca una fuente constante de sonidos y vibraciones que pueden evocar sensaciones de serenidad, calma y acompañamiento.

5. Olores

Los materiales que están compuestos de elementos naturales son aún más propensos a desprender olores durante el transcurso de muchos años, puesto que son materiales “vivos”. A diferencia de los materiales sintéticos que tienen olores neutros o, en algunos casos, no muy agradables.

El uso de pisos y muebles de madera pueden generar un ambiente impregnado de olor a cedro, roble, caoba o la madera de su elección. Los materiales cerámicos compuestos de barro son propensos a guardar la humedad y desprender ciertos aromas que pueden recordarnos a casas de campo, a una cocina antigua o a un patio.

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