Después de todo el alboroto que se generó al revelarse que Gabriel Soto sostenía una relación con su compañera Irina Baeva; mientras él estaba casado con Geraldine Bazán. La actriz rusa decidió tocar el tema para exponer que ella no fue la villana del cuento.

 

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Baeva fue blanco de críticas por mantener una relación con un hombre casado. Además, Bazán asegura que recibió ataques psicológicos por parte de la que ahora es la pareja del padre de sus hijas.

 

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Esta situación afectó a Irina pero se mantuvo en silencio para no generar más polémica. Ahora, la actriz compartió que ella se enamoró de un hombre separado, por lo que no fue la culpable de la separación.

“Hace poco sucedió algo en mi vida privada que me convirtió en el peor de los demonios. Por hacer nada, me enamoré de un hombre separado que con honestidad me dijo que lo único que lo unía con su expareja era un papel”

“Por eso ambos decidimos iniciar una relación y ahí fue cuando me convertí en un demonio. Él siguió siendo el mismo hombre, nadie le decía nada y prácticamente no hubo consecuencias para él en el trabajo. En cuanto a mí, yo me convertí en una fácil, en una pu**, en una roba maridos, en una rompe hogares”, agregó la actriz.

 

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Irina comentó que llegó a creer todos lo que salía publicado en los medios, lo que afectó su seguridad.