Muchas veces los dientes van perdiendo su tono blanco debido a la edad, alimentos, bebidas y costumbres que provocan un color amarillento, el cual no se quita muy fácilmente, por ello te traemos unos remedios:
Bicarbonato de sodio: Agrega un poco de este polvo a tu cepillo junto con pasta dental y cepilla como normalmente lo haces. Úsalo máximo 2 veces a la semana ya que es muy abrasivo.
Cáscara de naranja y hojas de laurel: Tritura la cáscara de naranja y las hojas de laurel, frota la mezcla en los dientes y enjuaga con agua.
Jugo de limón: Aquí puedes mezclar limón con bicarbonato de sodio o sal, cepilla con la mezcla tus dientes y posteriormente enjuaga con abundante agua.
Vinagre de manzana: Mezcla vinagre de manzana con poco bicarbonato de sodio y cepilla los dietes con la mezcla, deja actuar por 1 minuto y enjuaga.
Fresa: Corta una fresa por la mitad y frótala en tus dientes por aproximadamente 5 minutos, enjuaga y cepilla tu boca como de costumbre.