El aceite de coco, además de ser un ingrediente de cocina, ofrece muchos más beneficios para el uso cotidiano y personal.
Aquí algunas razones para integrarlo a tus rutinas de belleza diarias.
Nutre y reconstruye las puntas secas o rotas aplicando desde media hora en las puntas del cabello, posteriormente lava el cabello de forma regular.
Si tienes el cabello esponjado masajea suavemente tu cuero cabelludo con muy poca dosis de aceite.
Puede funcionar como acondicionador, aplica generosamente después del shampoo y masajea el cabello, especialmente las raíces, deja actuar por al menos 10 minutos y enjuaga.
Si te pintas el cabello en casa, puedes aplicar un poco en el nacimiento, o en las partes que no desees pintar, verás como actúa como una barrera natural.
Humecta los labios y elimina los molestos pellejitos untando simplemente algo de aceite o aplicando un poco antes de pintarse los labios.
Desmaquíllate con un poco de aceite de coco los ojos dando un suave masaje, después de eliminar el último residuo de maquillaje, puedes enjuagar con agua tibia hasta eliminar el aceite de coco, o aplicarte más ya que ayuda a las pestañas y a hidratar.
Humecta tu piel y aplica por el tiempo que desees, posteriormente toma un ducha.
Exfolia tu rostro y cuerpo de manera natural con un poco de aceite de coco y café molido, frota sobre la piel y toma una ducha.
Excelente para dar masajes ya que estimula el flujo sanguíneo y alivia la tensión muscular.
Aplica frecuentemente sobre las cutículas, así lograrás que crezcan uñas fuertes y mantendrás tus manos jóvenes.
Nutre los talones secos y duros con dosis regulares de aceite de coco.
Consiente tus pies mezclando 2 cucharadas de aceite de coco, 2 de menta y 1 de sal para crear un exfoliante.
Si tu piel es muy sensible al momento de rasurar, cubre generosamente con aceite de coco y posteriormente pasa el rastrillo.