“Tienes que dormir 8 horas”, nos repiten nuestras madres y médicos y ellos tienen la razón; pero la mayoría de los jóvenes adultos no logramos caer en los brazos de Morfeo fácilmente, lo que provoca que nuestro estado de salud se vea afectado.

El doctor Guillermo Montiel, médico neurólogo (Instituto Loria – Centro de Diagnóstico Dr. Enrique Rossi, Departamento de Sueño y Enfermedades Respiratorias) explicó que “la falta de sueño claramente repercute en nuestro estado de ánimo y en el sistema cardiovascular. El sentimiento de bienestar y optimismo después de un sueño reparador contrasta notoriamente con el malhumor, la falta de concentración y el desgano que ocurre después de una noche de insomnio”.

 

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Te podría ocasionar la muerte.

También dijo que “de acuerdo con un estudio realizado durante 5 años, los índices de mortalidad fueron superiores en las personas que dormían muy pocas horas o mal, en relación con las que dormían placenteramente”.

Una hora hace la diferencia.

Expertos de la Universidad de Surrey hicieron un estudio para evaluar cuáles son, justamente, las diferencias entre dormir más o menos de 7 horas. Para esto, reunieron a siete voluntarios que habitualmente duermen de 6 a 9 horas y los dividieron en dos grupos: a algunos les pidieron dormir 6 horas y media; al resto, 7 horas y media. Después de una semana, analizaron su sangre. ¿Qué descubrieron? Que cuando dormían una hora menos, los genes asociados con procesos como inflamación, respuesta inmune y respuesta al estrés se volvían menos activos, y se notó un aumento en la actividad de los genes asociados con la diabetes y el riesgo de cáncer. Lo contrario ocurría cuando se añadía una hora de sueño.

 

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Saca la basura de nuestra mente

Mientras dormimos, nuestro cerebro sigue trabajando y, de hecho, cumple con una importante tarea, algo así como “sacar la basura”. La doctora Maiken Nedergaard, de la Universidad de Rochester, en Nueva York, realizó un estudio que demuestra una de las razones del llamado “sueño reparador”. Es que descubrió que durante ese tiempo el cerebro realiza un mecanismo por el cual previene ciertas enfermedades a través de la expulsión de la “basura” producida por la actividad neuronal que se acumula durante el período de vigilia. “Dormimos para limpiar el cerebro.

Sueño adecuado, menos riesgos

Existen muchos efectos adicionales que puede producir la falta de sueño. Aumenta el riesgo de accidente cerebrovascular, conduce a la osteoporosis, y puede hacer que el cuerpo produzca más sustancias químicas y hormonas que pueden conducir a enfermedades cardíacas (según un estudio publicado en European Heart Journal).

 

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Ya lo decía la abuela… Estos consejos para retomar nuestros dulces sueños

1) “Si no duermes bien, no vas a crecer”. Durante el sueño, la glándula pituitaria libera oleadas de hormonas que juegan un papel esencial en el desarrollo de los órganos sexuales y el crecimiento.

2) “Tomate un vaso de leche tibia antes de dormir”. La leche tiene triptófano que favorece la producción de melatonina, la hormona del sueño.

3) “Date un baño caliente antes de ir a la cama”. El calor del baño facilita la activación de las neuronas que nos hacen dormir.

 

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¿Cuántas horas hay que dormir?

El sueño varía según nuestra edad. Al nacer necesitamos dormir de 15 a 16 horas. A medida que crecemos la cantidad disminuye, y llega a una media de 6 horas para los adultos mayores.

“La cantidad de horas que conviene dormir todavía es objeto de debate, aunque es evidente que para la mayoría de nosotros entre 7 y 8 horas es lo óptimo”, explican Vega y Leynaud. “Seis horas sencillamente no bastan”, concluyen.