Por Sandra Márquez

¿Alguna vez te has preguntado si las abejas son tan importantes como dicen? Resulta que la labor de polinización de estos insectos es esencial para la supervivencia de los ecosistemas. Pongámoslo así, sin polinización no habrían plantas o cultivos silvestres, sin éstos los animales no tendrían que comer, y qué decir de la vida humana, cuya base de alimentación son plantas y animales.

Cuidar las abejas y sus colmenas resulta crucial para el planeta, y en el marco del , declarado por la Organización de las Naciones Unidas el 20 de mayo, en reconocimiento a Anton Jansa, quien fue pionero en impulsar la apicultura moderna. Así, en esta fecha se busca sensibilizar, promover y favorecer acciones para proteger a estos seres vivos y otros polinizadores.

De acuerdo con datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación (FAO), nuestra seguridad alimentaria está ligada a las abejas, pues una tercera parte de los alimentos depende de su labor, así como el 90% de las plantas silvestres con flor.

Ante este panorama, personas, organizaciones y marcas se suman año con año al llamado urgente para proteger abejas, como Abeja Reyna, compañía familiar y mexicana que desde la década de los 80 está comprometida con el cuidado de estos impulsores del mundo.

Llevo 33 años trabajando con estos hermosos seres vivos que tanto dan al planeta sin pedirle nada a cambio. Formar parte de un movimiento de apicultores orgánicos que realmente se preocupan por el bienestar de las abejas es un orgullo y motor de inspiración porque hay mucho por hacer. Si las cuidamos, ellas nos cuidarán”, comparte Elba Alba Cortés Pérez, fundadora de Abeja Reyna.

Abeja Reyna fue fundada en 1987 en la ciudad de Guadalajara. Todo inició para doña Hilda con la compra de 150 colmenas en Michoacán, pues quien las vendía era un joven en busca del sueño americano.

Desde que las vi me enamoré, y cuando conocí más de cerca el trabajo que realizan las abejas, fue muy natural el llamado para protegerlas. Desde hace décadas ellas han sido generosas, así que junto a otros apicultores lo que buscamos es que ellas no sólo sobrevivan, sino que vivan en armonía. Estamos a tiempo para que nunca nos falten. Por ellas y por nosotros, necesitamos proteger los campos de plaguicidas, fungicidas y herbicidas”, expresa Elba, apicultora orgánica que ha participado en distintos foros acerca de la importancia de las abejas y sobre cómo ha logrado formar un negocio de miel que es amable con el planeta.

Con distintos reconocimientos como  Masschallenge y Young Leaders of The Americas Initiative; así como finalista del premio Adolf Horn, y ganadora del Reto Zapopan,  busca transmitir su filosofía y compromiso a través de tres líneas de productos (Belleza y Cuidado Personal, Salud y Nutrición) y dos proyectos de responsabilidad social.

Elba comenzó con la línea de belleza inspirada en recetas de su abuela, sobre todo shampoos. Además estudió cosmetología en Alemania y Francia. Su conocimiento y pasión la han guiado, junto con su familia y 18 cooperativas rurales que se han unido  para ofrecer diversos productos.

La estrella sin lugar a duda es la miel líquida, y ahora suma una innovación: miel en polvo, cuyo proceso ayuda a conservar las propiedades nutricionales de la miel de abeja natural.

El portafolio de Abeja Reyna también incluye cremas faciales, exfoliantes, bálsamos para labios, jabones, jalea real, miel Melipona (abeja nativa de México) y propóleo. De hecho, la línea cosmética también tiene presencia en Estados Unido, Japón, Emiratos Árabes, España y Bélgica.

Consolidar el negocio no ha sido fácil para Hilda. Sin embargo, siempre tiene ánimo para inspirar a sus abejas, a quienes lleva dulces serenatas.  “Me gusta llevarles músicos para que interpreten temas clásicos, porque les gusta. ¿A quién no pone alegre la música? Las abejas son muy receptivas; cuando escuchan los instrumentos, inmediatamente van hacia ellos y danzan de forma hermosa, es todo un espectáculo”, asegura Hilda, quien junto con las cooperativas de apicultores orgánicos tienen más de 10 mil 850 cajas de colmenas.

Consciente del cuidado, preservación y procesos para el desarrollo de sus productos, esta marca de comercio justo cuenta con certificaciones Kosher, Halal, Gluten Free, Buenas Prácticas de Manufactura Apícola, Hecho a Mano, USDA Organic, COFEPRIS, FDA, Hecho en México, Libre de Parabenos y No Probado en Animales.