En agosto de 2015 tuvimos una charla con la actriz, quien nos aseguró que no vive con la fama a cuestas.

AGOSTO de 2015. A cinco años de una catástrofe de la historia que sacudió al mundo donde 33 mineros quedaron atrapados, Kate del Castillo esta lista para llevar el drama a la pantalla grande con la cinta Los 33. Para la mexicana, el filme representa su regreso al cine, ahora bajo la dirección de Patricia Riggen y acompañada por un elenco en el que figuran nombres como los de Antonio Banderas y Juliette Binoche.

La película está basada en los trabajadores que permanecieron 70 dias bajo tierra luego de derrumbarse una mina en Coplapó, Chile. La trágica historia dio la vuelta al mundo que atestiguó cómo los mineros retaron a la naturaleza, guiados por Mario Sepúlveda, quien fue uno de los líderes que, además, fungió como asesor del filme.

Durante la charla con Kate, de 43 años de edad, se habla del proceso de filmar en el desierto de Atacama, Colombia, bajo temperaturas extremas y con maratónicas jornadas de trabajo. Platicamos, además, del reencuentro que tuvo Kate con el español Antonio Banderas, de la amistad que forjó con Juliette Binoche y de las experiencias que le dejó haber sido parte de una película que retrata la fortaleza del espíritu humano, capaz de sobrevivir a las condiciones más extremas cuando se cuenta con la voluntad de lograrlo.

-Estas a punto de estrenar Los 33…

-Estoy muy contenta porque estrenamos en México el 25 de agosto. La película la filmamos dentro de una mina de verdad, con jornadas de filmación de 10 a 12 horas diarias durante dos meses. En ocasiones sí sentimos miedo y lo digo en plural porque era un gran equipo trabajando en el rodaje.

-Cuéntanos de Katy, tu personaje.

-Interpreté a la esposa de Mario Sepúlveda, líder de los mineros, quien dio vida Antonio Banderas. Su mujer fue una de las que ayudó a todas las familias, los alentó y convenció de que buscaran hasta encontrarlos. La historia es de supervivencia y muestra cómo reaccionamos los humanos ante este tipo de situaciones difíciles.

-¿Con qué aprendizaje te quedaste?

-Cada trabajo me deja una percepción más amplia de lo que es la vida. Los personajes nos brindan a los actores la manera y forma de ver de casi todo, sin ser uno mismo. Tener ambas partes siempre es muy interesante, porque te pone a pensar en cosas que no imaginas.

-¿Ya habías trabajado con Antonio Banderas?

-Sí, me gustó reencontrarme con él porque nos llevamos muy bien. Además también había interpretado a su esposa, así que fue increíble hacerlo de nuevo. Antonio es un tipo que ama México, muy culto, divertido y que le encanta trabajar.

-¿Cómo fue la química laboral con los demás actores?

-Lo que más gané en este trabajo fue mi relación de amistad con los compañeros actores. Logramos hacer un buen círculo. En nuestros ratos de descanso o tiempo libre, aunque no eran muchos, nos llegamos a conocer muy bien, pasábamos muchas horas platicando, divirtiéndonos y jugándonos bromas.

-Compártenos alguna anécdota de la filmación…

-¡No las puedo decir, como crees! (risas). La pasamos muy bien en el desierto de Atacama, bajo el intenso calor. En esa época coincidió el cumpleaños de Juliette Binoche y le organizamos un festejo sorpresa. Cada quien le alistó algo. Yo le preparé guacamole, quesadillas y puse el tequila. Me habría gustado cocinarle chiles en nogada, pero no había con qué. Bailamos y la fiesta estuvo muy divertida.

-¿De qué manera dimensionas tu éxito y reconocimiento?

-Lo he vivido desde niña con mi papá y honestamente no lo dimensiono como creen o se imaginan que deba hacerlo. Soy una mujer muy normal, salgo muy poco o casi nada, me mantengo aislada. Solo salgo para irme a trabajar y dedicarme a mis cosas, no vivo el éxito ni la fama. Esta es mi vida y es lo único que sé hacer.

-Fue una buena decisión mudarte a Estados Unidos.

-Ya no quería interpretar el mismo papel de siempre en varias telenovelas, anhelaba versatilidad. Soy actriz y busco variedad en mi trabajo. En Estados Unidos lo he encontrado, pues me han dado oportunidad de realizar personajes en proyectos distintos. Gracias a que me cambié, me he desenvuelto de otra forma y he participado en muchas cosas que si me hubiera quedado en México no habría tenido ni disfrutado. Agradezco que en otro país me den mejores oportunidades de empleo y crecimiento de manera diversa.