Y los beneficios fueron significativos.
Blaire Haney, a sus 22 años, se propuso dejar la comida rápida y llevar una dieta saludable, ya que su peso rebasaba los 140 kilos; ahora está irreconocible.
La decisión de la joven estadounidense surgió al darse cuenta que perdía conciencia al comer. Primero se realizó un bypass gástrico e inició un tratamiento psicológico contra la adicción a la comida rápida, al poco tiempo se dio cuenta que estaba bajando de peso radicalmente y decidió someterse a otra intervención quirúrgica, una abdominoplastia para extraer grasa en brazos y abdomen.
Además tuvo que recluirse por dos meses en un centro de rehabilitación para la adicción de la comida y lleva un hábito alimenticio de ensaladas.

