Fue hace 13 años que Ni Princesas ni esclavas, obra de cabaret del dramaturgo Humberto Robles llegó por primera vez a la cartelera mexicana. Hoy este espectáculo de tipo standupero vuelve a tomar relevancia y vigencia en el contexto social,  pues por medio del humor, la crítica y la farsa se busca la reflexión en torno a los estereotipos que “deben” cumplir las mujeres.

Se trata de una puesta en escena muy poderosa planteando una visión de lo femenino de manera muy ácida, pero al mismo tiempo reinvindicando la posición de la mujer en el mundo de una forma muy cómica.

“Retomar esta obra de cabaret tras más de una década es un reto que exige resignificar el texto en torno al feminismo y la situación actual. Sin duda, una gran oportunidad de conectar con las nuevas generaciones”,  Juan Ríos Cantú, director.

Con las actuaciones de Valeria Vera, Marcela Morett, Sandra Sánchez-Cantú, Ni princesas ni esclavas, expone las vidas de Patricia, intelectual; de Lupita, ama de casa; y de Thelma María, una prostituta, quienes comparten las delicias y sinsabores de sus realidades, mientras divierten al público e invitan a la reflexión sobre problemáticas que no solo afectan al género femenino, sino que develan de manera profunda el estado actual de la sociedad en la que nos desenvolvemos todos los días.

Este show intenta encontrar el punto de equilibrio entre la crítica, la identidad y la catarsis a través de la risa, al mismo tiempo de hacer conciencia con la diversion hacia una sociedad donde pareciera que la conviencia entre hombres y mujeres se torna cada vez más áspera.

Se trata de un espectáculo cínico-fársico-cáustico sumamente divertido con el que todo el público, sean o no mujeres, se podrá identificar, ya que es un reflejo de lo que somos y de la forma en la que nos comportamos en nuestra cotidianeidad.