Los tratamientos japoneses han alcanzado una gran popularidad en los últimos años gracias a su efectividad. Pero no te estamos hablando de las que venden en las tiendas departamentales, hablamos de las hechas con bases ancestrales de la belleza asiática.

De acuerdo con expertos, las mascarillas japonesas son mucho mejores cuando se hacen de manera casera y no se integran elementos químicos que alteran la piel y ayudan a la disminución de arrugas, hidratación, lozanía, así como una apariencia más fresca.

 

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Uno de los componentes básicos de las mascarillas japonesas es el arroz, así como la harina, esto debido a que tienen un efecto de exfoliación y limpieza profunda.

Una de las preparaciones básicas es el tratamiento que incluye tres cucharadas de arroz orgánico, agua destilada, miel y aguacate.

Para elaborarla necesitas cocer el arroz, posteriormente integrar el resto de los ingredientes hasta conseguir una pasta. Debes aplicarla en todo el rostro, para después dejarla por alrededor de 20 minutos. Lava bien tu cara con jabón neutro.

 

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Otra mascarilla para la piel es la que está compuesta por una cucharada de polvo de matcha, pepino, media cucharada de menta y medio vaso de agua.

Para esta preparación solo debes mezclar todos los ingredientes. El primer paso es limpiar bien tu cara con jabón neutro, después extiende la pasta por todo el rostro, sin tocar el área de los ojos.

Es recomendable aplicarlas al menos dos veces a la semana para ver resultados.