El bótox alcanzó su máxima popularidad cuando se empleó en la medicina estética, tanto para reducir arrugas como para rellenar algunas zonas del rostro, disminuir la sudoración excesiva de las axilas, la distonía cervical, el estrabismo, el parpadeo incontrolable y hasta para la incontinencia urinaria. Pero en la actualidad también es empleado en el cuero cabelludo.

 

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Este es un tratamiento a base de ingredientes naturales, busca reforzar la fibra capilar, aporta hidratación, nutrirá y dará el brillo necesario. Consiste en la aplicación de vitaminas, aminoácidos, proteínas, ácido hialurónico y colágeno. Si deseas realizarte este tratamiento, se recomiendan cuatro sesiones con un intervalo de 15 días entre ellas, así que tómalo en cuenta.

Todo lo contrario al bótox que todo el mundo conoce, éste está libre de agujas. Su aplicación es muy sencilla y con resultados casi de inmediato, pero recuerda que lo debe realizar un profesional.

 

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Este tratamiento es recomendado para todo tipo de cabellos, más aún para aquellos que presentan daños severos. Los beneficios destacados son: ayuda radicalmente a rejuvenecer y reforzar el pelo quebradizo por decoloraciones, contaminación o radiación solar; aportará una hidratación profunda y una nutrición completa, que permitirán recuperar el brillo perdido y la salud capilar (aunque éste no actúa en las puntas abiertas). Además, brinda un alisado muy parecido a la queratina, aunque con la ventaja de no contener activos químicos, haciéndolo menos agresivo.