Es una tradición en varias partes del mundo que en el último día del año nos marquemos los objetivos a cumplir en los próximos días. En nuestro país se conoces como propósitos de Año Nuevo y van desde los deseos de dejar de fumar, comenzar una rutina de ejercicio para modificar su cuerpo y hasta encontrar el amor de su vida.

 

Ver esta publicación en Instagram

 

Una publicación compartida por 𝓜𝓲𝓰𝓾𝓮𝓵 𝓐𝓷𝓰𝓮𝓵 (@mikeflex.jpg) el

Según un estudio de la Universidad de Scranton, en Estados Unidos, un 8% logra cumplir los propósitos de fin de año. Este dato es desalentador, sobre todo si tu que estás leyendo esto eras de los que estaban esperando el próximo lunes para iniciar con ellos.

Michael y Megan Hyatt compartieron cinco puntos por los que fracasamos en nuestras metas de fin de año:

Propósitos definidos de una forma vaga

Decir que serás un mejor profesionista, mejorar tu salud, cambiar un mal hábito o ser mejor persona; solo demuestra que tienes la intención pero no las ganas de cambiar tu vida. Para mejorar algún campo de tu vida es necesario que definas en términos específicos que llevarás a cabo para lograrlo. Por ejemplo, voy a tomar un curso para tal cosa, voy a ir con el especialista para que me ayude con tal padecimiento o iniciaré terapia para que me ayude a detectar lo que origina este mal hábito.

Fijar una meta específica te ayudará a cumplir tu propósito y llegar al cierre de año con esa meta superada.

 

Ver esta publicación en Instagram

 

Una publicación compartida por Tania Rincón (@taniarin) el

Propósitos aburridos

Debemos estar de acuerdo que si no hiciste ejercicio durante todo el año es porque no fue atractivo para ti. Las metas deben ser interesantes, apasionantes y que representen un verdadero reto para el individuo.

Si no entiendes el por qué quieres llegar a esa meta, es probable que con cualquier situación pierdas el objetivo.

 

Ver esta publicación en Instagram

 

Una publicación compartida por Alex Toledo (@alejillotol) el

Propósitos demasiado fáciles

Un propósito de Año Nuevo debe ser un reto para la persona, que logre sacar al individuo de su zona de confort; de lo contrario solo nos engañaremos a nosotros mismos. Debemos sentirnos obligados a hacer el esfuerzo necesario para conseguirlas.

Demasiadas metas o demasiado ambiciosas

Recuerda que nuestras abuelitas siempre han dicho que menos es más; y esto queda perfecto con nuestros propósitos de Año Nuevo. La ambición por querer cumplir todas tus metas en el menor tiempo posible termina saturándote de actividades y poco a poco vas abandonando tus metas.

 

Ver esta publicación en Instagram

 

Una publicación compartida por Barbara De Regil (@barbaraderegil) el

Son fáciles de olvidar

Los expertos aseguran que al euforia por cumplir los propósitos de Año Nuevo duran hasta el día 15 de enero. Esto se debe a que van olvidando poco a poco su meta hasta que alguna actividad cotidiana termina siendo prioridad. Es por eso que recomiendan revisar cada 20 días si se está haciendo algo al respecto o mejor desistir.