El ritmo de vida de las personas en la actualidad hace que muchas veces pasemos por alto que tenemos malo hábitos a la hora de alimentarnos, mucho de estos pueden incluso engordarte más que comer comida chatarra recurrentemente, esto debido a que las necesidades de nuestro cuerpo son más complejas que sólo comer cosas saludables y ejercitarte.

Es por eso que aquí te decimos cuatro malos hábitos alimenticios en los que debes poner atención si las horas que inviertes en el gimnasio parecen no estar dando resultados:

Masticar y comer a buen ritmo

Las prisas y actividades a las que estamos sometidos a lo largo del día pueden ser una clave en que no perdamos tallas y al contrario sólo estemos engordando más. La hora de la comida debería ser un momento de relajación y disfrute, sin embargo muchas personas parece que entran a una competencia en la que masticar es pérdida de tiempo y terminan por terminar sus platillos en tiempo récord: eso está mal, pues forzamos a nuestro metabolismo, y eso pone trabas a nuestro proceso de digestión.

Cada bocado merece ser disfrutado, y te saciarás de manera más efectiva si le das su tiempo.

Productos light y orgánicos

Esos productos que proceden de agricultura o ganadería ecológicas, son efectivamente mejores para la salud debido a que carecen de conservadores artificiales, sin embargo poseen la misma cantidad de calorías. En cuanto a los productos light, muchas veces lo que hacen es reemplazar las azucares por productos similares, además de que tendemos a exagerar en su consumo con la falsa creencia de que no engordamos, lo cual es un error, pues solamente son un poco más bajos de calorías, pero no las eliminaron por completo.

Come a tus horas y no te saltes la cena

Seguro no te dijeron que acostarte cuando todavía no han pasado dos horas desde tu última comida puede producir que engordes. Cuida la hora de la cena y trata de no retrasarla, pues puedes caer en el peligro de irnos a la cama cuando todavía está en marcha tu proceso digestivo.

Castigarte por comer de más

Muchas veces creemos que podemos compensar una comilona, dejando de comer al día siguiente, sin embargo eso es un gran error, pues el estómago requiere de coherencia y regularidad. Al hacer esto te expones a un doble rebote, pues el cuerpo ‘recordará’ la falta de alimentación y guardará más reservas de calorías, sólo ‘por si acaso’.