Que una mujer pueda ser la peor enemiga de otra es, tristemente, mucho más común de lo que parece. La prueba está en un fenómeno que especialistas llaman el Síndrome de la Abeja Reina; el cual consiste en una rivalidad que va desde lo laboral, personal y hasta factores más triviales como la edad o la manera de vestir.

“En diferentes momentos de nuestra vida, esa lucha basada en nuestro género ha terminado por afectarnos de una u otra manera. Esta situación tóxica, a veces inconsciente, puede tener muchos orígenes; pero el punto en común es que acaba por limitarnos y dañar nuestra autoestima”, explicó Rocío Cardosa, project manager de AdoptaUnChico. Con eso en mente, la experta nos comparte las formas en las que estamos rompiendo con esas rivalidades.

 

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En las citas

El dating tradicional tiene un elemento físico muy importante que, en ocasiones, nos hace sentirnos presionadas por la “competencia” que implica. Sin embargo, hoy nos hemos abierto a formas de conectarnos diferentes, como las dating apps; donde podemos valorar los gustos en común y nuestras personalidades, en lugar de enfocarnos en ganar la atención de un chico.

 

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En la apariencia

Los estándares de belleza han llegado a imponer una carga demasiado pesada sobre nuestros cuerpos y mentes. Afortunadamente, esta confrontación que genera inseguridades y críticas se ha ido diluyendo con un movimiento de Body Positivity, a través de campañas y hashtags como #bodypositive y #loveyourbody, que respalda la idea de que algo tan subjetivo no determina lo que somos, cómo nos vemos, cómo nos sentimos con nosotras mismas, ni cómo deberíamos ver a otras mujeres.

 

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En el mundo laboral

En los último años, las mujeres se han estado haciendo notar en cada escalón de la escena corporativa y empresarial. Diversos colectivos e instituciones concentran sus esfuerzos para cambiar el panorama mexicano, en el cual las mujeres aún tienen salarios hasta 34.2% más bajos que los hombres, según el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred). Por ello, si eres una de esas mujeres en posiciones de mando, empodera a tus colaboradoras con oportunidades que las motiven a seguir adelante.

 

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En aceptar los sueños de las demás

La presión por cumplir con un ideal de vida perfecta, como el trabajo, la boda o familia de ensueño nace de una lucha silenciosa con la que muchas debemos lidiar a lo largo de nuestra vida. A medida que el tiempo pasa, nos hemos dado cuenta que cada mujer puede jugar el rol que desee, sin tener que compararse con las decisiones de otras.

 

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“Liberarnos de este tipo de rivalidades nos abriría un panorama mucho más grande, en el que nosotras mismas abramos el camino hacia la equidad de género”, concluyó Rocío Cardosa.