El automóvil de lujo nunca ha sido solo un medio de transporte. En México, donde apenas una fracción mínima de los autos nuevos que se venden cada año pertenece al segmento premium, conducir un vehículo de alta gama es una declaración de estilo, de gusto por la ingeniería y, cada vez más, de conciencia sobre el futuro. Es un club reducido y exigente: un comprador informado, muchas veces ejecutivo o empresario, que no adquiere un coche por impulso, sino después de sopesar diseño, tecnología, servicio y, sobre todo, la sensación que le provoca tomar el volante.
Ese mercado atraviesa un 2026 complejo. La incertidumbre en torno a la revisión del T-MEC, un crecimiento económico que apenas rozará el 1% y la cautela de los grandes compradores han enfriado las decisiones de compra. De acuerdo con estimaciones de la propia industria, el segmento de lujo podría contraerse entre 10 y 11% este año y cerrar alrededor de las 51 mil unidades. Al mismo tiempo, el tablero se reconfigura: la llegada de nuevos jugadores asiáticos ha cambiado las dinámicas de compra; los SUV ya representan cerca de 70% de la demanda premium, cuando hace una década los sedanes dominaban con esa misma proporción; y la electromovilidad avanza a un paso que hace apenas unos años parecía lejano.

En medio de ese escenario, BMW sostiene una posición de privilegio. La marca bávara suma cinco años consecutivos como líder del segmento premium en México y camina hacia el sexto, con una participación cercana a uno de cada tres autos de lujo vendidos en el país. En Latinoamérica, BMW Group encadena ocho años de liderazgo con sus marcas BMW y MINI, y México es su principal mercado en ventas totales de la región.
Más de un siglo de placer de conducir
La historia de BMW comenzó en Múnich en 1916, cuando la compañía fabricaba motores para aviación, un origen que todavía evoca su emblema circular azul y blanco. Con el tiempo, la firma encontró su verdadera identidad en una idea que se volvió filosofía: Freude am Fahren, el placer de conducir. No se trata de una traducción literal del alemán, explica Diego Camargo, sino de una mezcla de alegría y placer que define el ADN de cada modelo, desde un compacto urbano hasta un deportivo M de alto desempeño.
La marca ha sabido reinventarse en los momentos decisivos. En los años sesenta, una familia de sedanes bautizada como Neue Klasse —la Nueva Clase— rescató a la compañía y sentó las bases del BMW moderno. Seis décadas después, el grupo retomó ese nombre para su salto tecnológico más ambicioso: una nueva generación de vehículos eléctricos que redefine diseño, software y experiencia al volante.
En México, la historia arrancó a finales de 1994. En aquellos primeros años, recuerda Camargo, los coches todavía se vendían en dólares y la marca colocaba apenas algunos centenares de unidades al año. Hoy cuenta con 50 puntos de venta y servicio en todo el país, un centro logístico de refacciones en Toluca y, desde 2016, cuando se colocó la primera piedra, una planta en San Luis Potosí que acumula una inversión cercana a 2 mil millones de dólares, emplea a unas 3 mil 700 personas y ha producido más de medio millón de vehículos para clientes de todo el mundo, entre ellos el Serie 2 Coupé y el M2, fabricados exclusivamente en territorio mexicano.

El hombre detrás del volante
Diego Camargo lidera BMW Group México desde enero de 2023. Antes de asumir la dirección general fue director de Servicio al Cliente de BMW Group Latinoamérica, y suma alrededor de dos décadas de trayectoria en la región en áreas de ventas, mercadotecnia y atención al cliente. Esa experiencia en posventa se nota en su discurso: habla con la misma pasión de la aerodinámica de un SUV que de la disponibilidad de refacciones o de la capacitación de un técnico.
Camargo describe su método como el de alguien que mantiene «la antena arriba»: observa lo que ocurre en China, en los mercados asiáticos, en Europa y en Estados Unidos para interpretar tendencias e intentar anticipar hacia dónde debe moverse la estrategia en México. Su lectura del momento es clara: el mundo automotriz se está reconfigurando de manera distinta en cada geografía, y tecnologías que se pensaban de transición, como el híbrido conectable, han demostrado tener un público propio.

La Neue Klasse llega con alma mexicana
El gran protagonista de 2026 para la marca es el nuevo BMW iX3, el primer modelo de la Neue Klasse, presentado en México a mediados de año. Su versión iX3 50 ofrece una autonomía publicada de más de 800 kilómetros, una cifra que, en palabras de Camargo, «mata la primera objeción de compra» de un vehículo eléctrico. «La gente dice: un coche eléctrico no es para mí porque no sé si llego a Acapulco. Bueno, bien manejado, a lo mejor vas y hasta regresas», bromea.
Detrás de ese rango está la sexta generación de baterías de BMW, con mayor capacidad y densidad de energía, además de una supercomputadora de gestión de la dinámica del vehículo que la marca llama Heart of Joy, el corazón de la alegría. «Uno de los retos más importantes para BMW a nivel mundial es cómo vamos a reinventar y resaltar el placer de conducir: moverte de A a B con estilo, con lujo, pero con una sonrisa en la boca», explica. El modelo estrena también el display panorámico y un diseño exterior monolítico con un coeficiente aerodinámico de apenas 0.26. «Es más o menos fácil si diseñas una gota de agua, pero cuando diseñas un SUV con la presencia y las proporciones que debe tener, se convierte en un reto de ingeniería que requiere ingenio, ejecución y diseño».
La noticia más significativa para el país es que el iX3 y el i3, el sedán deportivo eléctrico de la misma plataforma que llegará en los próximos meses, se fabricarán en San Luis Potosí a partir de 2027. Gracias a una inversión de 800 millones de euros, la planta potosina será la primera armadora premium en México en producir vehículos totalmente eléctricos y baterías de alto voltaje en un mismo complejo. «Me gusta pensar que los coches que hacemos en San Luis los tocan tantos mexicanos que terminan teniendo ingeniería alemana con alma y ejecución mexicana», dice Camargo. Para el cliente local, además, significará tener los vehículos en las salas de exhibición apenas una o dos semanas después de salir de la fábrica.
«Los coches que hacemos en San Luis Potosí tienen ingeniería alemana con alma y ejecución mexicana»

A la ofensiva se suma la nueva generación del BMW X5, fabricada en Spartanburg, Carolina del Sur, que ofrecerá la mayor flexibilidad de trenes motrices en la historia de la marca, con versiones de gasolina, diésel y hasta de celda de hidrógeno. En los próximos dos años, el grupo presentará hasta 40 modelos nuevos o renovados en todo el mundo.
Un nuevo concepto de lujo
Para Camargo, la transformación no está solo bajo el cofre. En el interior de los nuevos BMW se está gestando una redefinición del lujo: materiales sustentables, tapicería vegana y componentes de segunda vida en alfombras, tapetes y rines, sin sacrificar la atmósfera premium que el cliente espera. «Empiezas a ver en la construcción completa del vehículo más circularidad, más materiales de segunda vida, pero aplicados a un ambiente que es premium y de lujo. Eso creo que es un logro importante», señala.
La otra constante es la orientación al conductor. El nuevo sistema operativo de la marca concentra las funciones esenciales en una pantalla vanguardista pensada para quien maneja. «BMW no puede separarse del placer de conducir, y hacia el interior no se puede despegar de la orientación hacia el conductor, porque lo que hacemos son coches para ser manejados, que son divertidos».
La electromovilidad pisa el acelerador
BMW no planea electrificar todo su portafolio. Bajo su filosofía de apertura tecnológica, seguirá ofreciendo motores de combustión, híbridos conectables y eléctricos mientras el cliente lo demande y la regulación lo permita. Aun así, el vehículo totalmente eléctrico es un pilar de su estrategia a largo plazo, y los números acompañan: hace cuatro años los eléctricos representaban 2% de las ventas de la marca en México; después fueron 4%, y en 2026 rondarán el 8%. El primer semestre cerró con cifras récord de eléctricos tanto en BMW como en MINI.
Camargo es optimista sobre el futuro. «Hacia 2030, en el segmento de lujo, esta bolsa de clientes va a ser seguro superior al 20%, quizá más cerca del 30», anticipa. El reto ahora es acompañar esa transición con una red preparada: capacitar a la fuerza de ventas y, sobre todo, a los técnicos de servicio. «Un experto en motores de combustión no necesariamente es un experto en vehículos eléctricos», advierte.
«Hacia 2030, los clientes de eléctricos en el segmento de lujo serán seguro más del 20%, quizá cerca del 30»

Tres generaciones al volante
Si hay algo que emociona a Camargo es la lealtad de los clientes mexicanos. En 31 años en el país, la marca ha acumulado historias que él describe como «verdaderamente hermosas»: personas que compraron un BMW cuando la marca llegó en 1994, que después adquirieron otro para su familia, luego para sus hijos, y hoy ven a la tercera generación estrenar su propio auto. «Estaban queriendo entender de qué iba el coche de lujo en la concepción alemana, con el sabor de manejo de BMW, que en mi opinión es lo más puro y genuino que tenemos».
Hoy la gama es mucho más amplia, del MINI Countryman al X7 o el XM, y la intención es tener una opción para cada etapa de la vida y cada situación de manejo. «Llevado al extremo, va desde el vehículo eléctrico para que vayas a la oficina con toda tranquilidad, sin pararte en una gasolinera, hasta un M de alto desempeño para el track day del fin de semana. Nuestro trabajo es poner nuestra baraja frente a los clientes para que escojan las cartas que mejor se acomodan a sus intereses», resume. Para facilitar esa elección, BMW Financial Services, el brazo financiero de la marca, ofrece tasas atractivas, planes a la medida y programas que reconocen la lealtad.
Joy: golf, arte y una forma de vivir
La relación de BMW con el estilo de vida ha sido tan importante como su ingeniería. Tras posicionar en sus primeros años en México la idea del lujo alemán ligado al placer de conducir, la marca desarrolló durante varios años su concepto Joy, que buscó los espacios donde coinciden sus clientes: eventos de arte, salto ecuestre, vela y, de manera cada vez más destacada, golf.
El golf se ha convertido en uno de los pilares de comunicación de la marca, al grado de que Gaby López, la máxima exponente del golf mexicano, forma parte de su equipo. Camargo lo explica con tres razones: el golf habla directamente a su público objetivo, Gaby es mexicana y es mujer. La equidad de género, subraya, es un valor que BMW vive hacia afuera y hacia adentro: un alto porcentaje de su equipo en la planta y en la compañía de ventas está conformado por mujeres, y la presidenta y CEO de BMW Group Latinoamérica, Maru Escobedo, es mexicana. «Es una historia de éxito verdaderamente excepcional».
La otra línea de comunicación es un regreso al origen. BMW vende apenas alrededor del 1% de los vehículos que se comercializan cada año en México y atiende a un grupo de clientes que busca lujo, exclusividad y un trato diferenciado. «El tiempo y las circunstancias pueden cambiar, pero una empresa que tiene más de cien años refinando su fórmula no la debe abandonar. BMW es, ha sido y queremos seguir siendo el placer de conducir, sin importar el tren motriz, el display o la renovación en el diseño».
«BMW es, ha sido y quiere seguir siendo el placer de conducir: hoy, ayer y mañana»
Manejar la incertidumbre
El entorno, reconoce Camargo, viene «cargado de nubarrones». A inicios de año se esperaba que la revisión del T-MEC trajera certidumbre y que la economía entrara en un ciclo de mayor crecimiento; ninguna de las dos cosas ha ocurrido del todo. Para enfrentarlo, recurre a una idea que escuchó de un coach estadounidense: si te enfocas en el 80% de lo que realmente puedes influenciar, tendrás mejores probabilidades de manejar el 20% que está fuera de tu control.
En la práctica, eso significa mantener alta la moral de un equipo que vive en ciclos de 30 días. «Acabas el mes, tienes tu número en el marcador, festejas cinco minutos y luego el marcador regresa a cero y vas por la siguiente batalla. No debemos dejar que la circunstancia determine nuestro estado de ánimo», afirma. El resto es disciplina: una red bien capacitada, refacciones disponibles, respuesta rápida a cada cliente interesado, un producto excepcional bien presentado en las salas de exhibición y una oferta financiera que convenza a quien duda.
Su conclusión tiene algo de consejo de vida y algo de invitación a encender el motor:
«No hay mejor momento para estrenar un BMW que hoy. El mejor día era ayer; el siguiente mejor es hoy».