La muerte, ese último mensajero que con la última hora viene, al que canta Rubén Blades en “Maestra Vida” (años 80) es para muchas culturas un motivo de celebración. Sí, han dejado atrás las lágrimas para recordar con alegría a esas personas que tanto quisieron.

Por eso en torno de la muerte hay festejos en distintos países, quizás no todos coinciden en fechas, pero son respetadas y transmitidas de generación en generación.

Los llaman festivales del terror y causan furor en adultos y niños. Los más reconocidos: la Danza de la Muerte en España, Noche de Walpurgis, en Alemania, Día de Muertos en México y Halloween en la versión oriunda de Triora en Italia. Todas ellas son recogidas por el casino en vivo Betway en un exhaustivo estudio.

Pero el festejo rey, sin duda, es el Halloween de Estados Unidos y Canadá. Es de lo más esperado y seguido tanto como la Navidad o el Día de Acción de Gracias. Y en su equivalente a la rendición de tributo a la muerte con el famoso Día de Muertos que celebra México.

Estamos en las postrimerías de octubre. Halloween, a la vuelta de unos días, nos permitirá disfrutar durante una noche del encanto, de la magia, que tienen los espacios decorados con calabazas y telas de araña, alumbrados con velas y candelabros y de la picardía e ingenuidad de niños vestidos como calaveritas o brujitas.

Una celebración antigua por el éxito de las cosechas era esperada en los pueblos celtas a finales de octubre. La llamaban “Samhain” y se caracterizaba por el encendido de fogatas y presencia de máscaras para ahuyentar espíritus. Esto sucedía en las horas que antecedían al Día de Todos los Santos y dio paso a Halloween, esta curiosa tradición que hace sucumbir a medio planeta, pero con intensidad en Estados Unidos y Canadá.

Esa noche, la del 31 de octubre, nadie duerme. Los niños cuentan las horas para ir con sus cestas a tocar puertas del vecindario y preguntar por ese “trato o dulce” o “truco o dulce”, propuesta al que los adultos no escapan y regalan dulces para extender la alegría infantil.

Adentro, en cada casa, la mesa puede esperar a los invitados con una carta gastronómica, propicia para la ocasión, que puede abrir el apetito con crema de calabaza, escobitas de queso, pastel de pavo, cráneos de sandía y manzanas acaramelas o convertidas en calaveras o calabazas.  ¿El brindis? Pues que sea obviamente con bebidas “sangrientas” – sangría o Bloody Mary- bien frías para compartir.

Halloween mueve los mercados, el comercio, la buena vibra. Solo en 2019 celebrar la fecha en el mundo supuso un gasto de 8.8 millones de dólares.

Es difícil no caer en su magia. Halloween tiene tanto encanto que tiene las puertas abiertas hasta en la Casa Blanca. Fue así como vimos, varios años, a los carismáticos Barack y Michelle Obama -y más recientemente a Donald y Melania Trump- esperar a los niños para obsequiarles dulces.