Lo que inició como una ocurrencia de un jugador presionado, escaló hasta ser uno de los momentos más reconocidos entre los equipos campeones de la NFL

El mundo del deporte pone sus reflectores sobre el fútbol americano. El Super Bowl XLV será protagonizado por la sorpresa del torneo, los Buccaneers de Tampa Bay, y los Chiefs de Kansas City, que buscan su segundo campeonato consecutivo.

 

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Nos espera un duelo de intensas emociones, jugadas magistrales, y pasión en su estado más puro.

El Súper Tazón tiene muchas tradiciones fuera y dentro de la cancha. Una es que los estadounidenses se reúnan con familia y amigos para disfrutar del juego, incluso si no les gusta el americano, y otra de las más conocidas es la de bañar con bebida energética al coach una vez conseguido el Lombardi, pero ¿Cómo surgió esta costumbre? Volvamos unos 36 años en el tiempo.

De broma a ceremonia

Corría el año de 1985 cuando Bill Parcells era entrenador de los Giants de New York. Él era reconocido por ser muy estricto y eso generó cierta fricción con Jim Burt, el entonces defensa del equipo, a pesar de su buena relación. Burt pensó en una manera de desquitarse, por él y sus compañeros, por la presión que Bill ejerció en el equipo.

Durante un partido muy importante contra los entonces Redskins de Washington, que ganaron 17 a 3, a manera de broma, el defensa roció a Parcells con la bebida energética.

En una entrevista, Burt confesó que él fue el único que tuvo el valor de hacerlo, pero no sabía cómo reaccionaría. Para sorpresa de todos, el coach sólo sonrió y se limitó a celebrar la victoria.

La historia no acaba aquí…

Jim Burt fue el que inició el rito, pero fue su compañero Harry Carson el que realmente lo convirtió  en tradición. Pasaron más de 30 años desde que los Giants ganaron un campeonato, y durante la final del Super Bowl XXI, New York derrotó a Denver. Carson repitió la dosis de lluvia de electrolitos una vez más sobre Parcells.

A partir de ese momento, el festejo de un Super Bowl no volvería a ser el mismo. Más de 80 millones de televidentes presenciaron el mítico acto ante unos Giants que volvían a ser campeones después de tanto tiempo.

A pesar de estar empapado, Parcells les pidió a sus jugadores si podían levantarlo en sus hombros para cerrar uno de los mejores capítulos en los libros de la NFL.

Como dato extra, cuando los Giants visitaron la Casa Blanca en 1987 para festejar su campeonato, Harry Carson consideró que era buena idea verter un poco del líquido de la victoria sobre el entonces presidente Ronald Regan. Al final, Carson sólo salpicó de palomitas al exmandatario, que lo tomó con muy buen humor.

 

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¡Prepárate para el domingo de fútbol! Ahora que conoces la historia de uno los momentos clave del máximo vencedor disfrutarás como nunca ese instante del partido.

Fuente: Strendus