Ante la pandemia que parece no tener fin, se vive una normalidad extraña, en la que muchas empresas siguen haciendo home office, otras han regresado a sus labores de forma paulatina y otras aún siguen con la incertidumbre de cuando será posible la reapertura de todos los negocios.  

¿Te has preguntado si estas usando bien el tapa bocas o si es el adecuado?

Aquí te dejamos varios tips según el Hospital Ángeles para que tomes en cuenta todo y cuides tu vida y la de los demás. 

El cubrebocas azul o blanco (el más delgado) nos ayuda a proteger a los que nos rodean y a brindarnos a nosotros mismos cierta protección. Cuando alguien estornuda puede emitir gotas grandes de aerosol que, hasta cierto punto, pueden ser detenidas por los tapabocas.

Es importante que el cubrebocas proteja también la nariz. Muchas personas únicamente resguardan sus bocas pero el propósito de esta herramienta es proteger las vías respiratorias en su totalidad.

Tiene tiempo de vida. Un cubrebocas convencional, ya sea azul o blanco, no tiene más de un día de tiempo efectivo de uso (algunos expertos consideran que debe cambiarse por uno nuevo después de 5 horas), todo depende del tipo y el tiempo de uso que se le dé. 

Es importante cambiarlo diariamente.

Un cubrebocas es de mucha utilidad para evitar contagios si se usa en el transporte público, en sitios concurridos y cerrados, o en centros de trabajo poco ventilados, por lo que independientemente de su duración, es recomendable emplearlo el mayor tiempo posible.

Es recomendable utilizar el cubrebocas en la calle, o al platicar con otra persona en cualquier otro sitio, ya que todas las personas sacamos micropartículas de saliva al hablar, suficiente para contagiar a otra persona.

Se debe utilizar al salir y desecharlo en una bolsa de plástico cerrada al regresar a casa. Es importante organizar los tiempos para realizar todas las tareas fuera del hogar en una sola salida. De esta manera podemos consumir cubrebocas de manera consciente y responsable.

Hay que recordar que es importante lavar las manos de manera frecuente. De nada sirve usar un cubrebocas si se compra un refresco en la calle y se bebe sin asear las manos (y la lata). En caso de que la persona se encuentre en un lugar en donde no puede lavarse las manos de inmediato, debe evitar tocarse la cara, en especial ojos, nariz y boca.