Se presenta la antología de imágenes por 25 leyendas de la fotografía que han plasmado la historia de este gran artista e incluye al mexicano Fernando Aceves

 Por Aramis Flores Carranza

@nervermindmexico

 Fotos Fernando Aceves y cortesía

El Duque Blanco murió el 10 de enero de 2016 a pocos días de lanzar su último álbum “Blackstar”, en ese momento el mundo perdió a un héroe musical y nació la leyenda más grande de la historia de la música. Su legado sigue vivo y en donde sus historia musical, su sonido evoluciono a lo largo de las décadas, desde Ziggy hasta Thin White Duke, dos hechos nunca cambiaron: fue un innovador; y los fotógrafos lo adoraban.

David Bowie, Pirámide del Sol, Teotihuacán, Estado de México, 1997, Fernando Aceves

Es por eso que este mes sale el libro “David Bowie: The Definitive Photographic Collection”, reúne las mejores fotografías que jamás se haya recopilado. Con el trabajo de muchos de los nombres más eminentes de la fotografía. Este libro muestra un impresionante portafolio de imágenes, con lo icónico, lo impresionante, lo sincero y lo sorprendente. La asombrosa cantidad de 25 fotógrafos de todo el mundo han contribuido a esta celebración que saldrá a la venta en octubre de este 2020.

Sus imágenes van acompañadas de ensayos personales y reflexiones sobre el trabajo con este asombroso artista. Desde los recuerdos de los primeros días en el Laboratorio de Artes en Beckenham hasta lo que fue viajar por el mundo con Bowie, cada colaborador comparte sus experiencias de trabajar, y conocer, esta figura más extraordinaria. Desde retratos y portadas de álbumes, actuaciones y ensayos, hasta momentos privados. Esta colección es a la vez poderosa, sentimental e inspiradora.

Fernando Aceves, fotógrafo mexicano el máximo testigo de la historia de los conciertos en México es el único mexicano que es parte de esta colección al ser elegido por Bowie para una serie de locaciones elegidas por el cantante en su única vez que vino a México en 1997 y en donde visito spots visitó el Museo Frida Kahlo, las Pirámides de Teotihuacán, el Museo de Bellas Artes y Palacio Nacional, al respecto nos cuenta el maestro del lente.

La sesión de Bowie en México ya son imágenes clásicas e icónicas ¿Cómo fue ese proceso?

Fue el año de 1997 cuando se me presentó la oportunidad de acompañarle durante tres días por la ciudad de México, alrededores y al final ir al único concierto que el dio en el marco de la gira de “The Earthling Tour” y bueno pues todo surgió prácticamente de un momento a otro, las cosas que me han sucedido a lo largo de mi carrera siempre por lo general han sido de una manera muy súbita, recibí una llamada telefónica para ver si estoy disponible para acompañarle a Teotihuacán, fue su primera parada aquí en México y de ahí comenzó todo. A raíz de esta visita yo tomo una fotografía que se publicó en un diario y fue cuando él decide que lo siguiera yo acompañando a algunos otros destinos que el ya tenía trazados previamente, o sea yo no fui quien lo llevó, realmente no, yo iba acompañándolo, a recorrer una ruta que el ya tenía predeterminada.

David Bowie y Fernando Aceves México 1997

¿Al elegir locaciones tan importantes como fue percibió la cultura mexicana?

Fue una manera de rendir tributo al arte mexicano por parte de él, siempre muy respetuoso del trabajo ancestral, el trabajo de las culturas prehispánicas, al trabajo por ejemplo de los grandes muralistas mexicanos, como Orozco, Siqueiros, Rivera, yo lo considere como una visita tributo al arte mexicano, que justo en ese momento él estaba preparando un artículo para la revista inglesa de Art Modern Painters, hasta donde sé ese artículo jamás se público, no sé si se haya escrito, pero esas visitas eran parte de esa inspiración para el poder mostrar su punto de vista sobre el arte mexicano. Y bueno yo estaba ahí acompañando prácticamente como una mosca en la pared. Se trataba de dejar que el disfrutara de estos días que pasó en ciudad de México y todo depende de la oportunidad que yo como fotógrafo iba teniendo, la visión propia y la visión del autor que trataba de lograr una composición de un momento exacto, de momentos culminantes de esta visita.

¿Cómo fue el trabajo en campo con Bowie?

Bowie fue un hombre muy fotografiado durante toda su carrera por un incontable número de fotógrafos, entonces a él se le veía ya esa facilidad para hablar con un artista de la cámara, en realidad el era muy respetuoso, hubo una frase muy interesante en donde él decía, “La fotografía tu pídemela y yo con gusto te la doy”, yo la podía pedir en cuanto la haya visto porque aquí se trata de visualizar la imagen antes de captarla, entonces en algún momento quizás de soledad de él, de un pensamiento tenso, de un pensamiento profundo, entonces era cuando yo intuí que ahí estaba la imagen, no es que la haya visto pero fue un trabajo de mucha intuición considerando que no se contaba con mucho tiempo, definitivamente todo era muy rápido.

 

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David Bowie photographed by Masayoshi Sukita from the upcoming book from ACC Art Books, David Bowie: Icon. Out October 2020.

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¿Qué anécdota recuerdas de esos tres días?

Cuando dejamos la zona del Palacio de las Bellas Artes él decide caminar hacia el Zócalo por la calle de Madero y curiosamente nadie lo reconoció, él iba caminando con unos anteojos oscuros de sol, llevaba unos pantalones de mezclilla, una camisa color azul, muy sencilla su vestimenta y contrastaba con esa imagen glamurosa que él siempre proyecto. Por eso considero muy valiosos los retratos logrados, porque muestran a un David Bowie terrenal, humano, una persona como tú o como yo. Entonces esa fue lo sorprendente, que él con sus dotes camaleónicos fue capaz de caminar por ese gran trecho que une el Eje central con la Plaza de la Constitución sin ser reconocido una sola vez por nadie.

¿De qué platicaban durante esos tres días además de la imágenes?

Recuerdo que llegamos al hotel Majestic y tuvimos una comida ahí en la terraza  y me llamaba mucho la atención su capacidad de observación que más que ir hacia los espacios abiertos, era un hombre que observaba los detalles, observaba a una persona en particular en la plancha del Zócalo, de esos detalles se ve que él hacia su universo propio, Curiosamente él no hablaba de música con sus propios músicos, porque algunos de ellos estaban durante ese recorrido, entonces no se hablaba de música eso es algo que si me llamo la atención y bueno ya con el paso de los años pues en realidad concluyó que él era un artista y quizás la música era una manera de canalizar el arte de su parte.

¿Este mes de septiembre sale otro libro icónico de la música en donde aparece tu trabajo?

Ya está en los toques finales en Gran Bretaña y reúne el trabajo de gente que pasó tiempo con él y bueno si es considerado este libro como el documento más importante fotográfico que se haya hecho sobre el personaje, desde los inicios de su carrera hasta lo último, no he querido investigar muy bien que fotógrafos están ahí, ni con qué fotografías van a colaborar quiero que sea una gran sorpresa cuando yo lo vea y diga wow, pero bueno si finalmente tuvieron a bien invitarme a participar, a ser uno de estos fotógrafos, y bueno soy el único de habla hispana que participa en este proyecto. De alguna manera es un reconocimiento, indirectamente por parte del propio David Bowie a lo que ha sido  mi trabajo no tan solo específicamente esos días con él, sino en general mi trabajo como fotógrafo de la música, que prácticamente ya llevo básicamente 3 décadas.

 

  • “David Bowie: The Definitive Photographic Collection”
  • ACC Art Books
  • Introducción de George Underwood

 

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We cannot wait for this! David Bowie Icon in collaboration with @iconicimagesnet and ACC Art Books. Coming fall 2020.

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