Por:Héctor Meza

Mulán hoy se diferencia de cualquier remake de Disney al no apegarse al cien por ciento a la historia animada de 1998 y olvidarse de números musicales como “todo un hombre haré de ti” para centrarse esencialmente en las artes marciales, los valores y la lucha por la igualdad de género.

La directora de la película Niki Caro denota la esencia que refleja en sus historias al dejar el romance en segundo término y terminar con los estereotipos cinéfilos de que la mujer dependa totalmente de un personaje masculino para llevar a cabo la idea central de la historia.

Lo que se debe destacar de la cinta, es la actuación de Liu Yifei(Mulán) que se apega al libreto original en todo momento y en conjunto con las tomas fotográficas y los enfrentamientos dan equilibrio a la cinta ante la falta de momentos humorísticos o la simplicidad de algunos personajes,  al no resaltar la personalidad de los soldados que acompañaran a la protagonista.

La película tiene una combinación entre el poema chino Balada de Fa Mu Lan y la cinta animada que pese a las declaraciones de la directora de no buscar tanto la fantasía, el film tiene ciento porcentaje de ficción qué pasa por ser aceptable, pero pudiese cuestionar sus declaraciones.

Sin embargo, los cuestionamientos de dicha combinación quedan eclipsados  de cierta forma por el retrato social de la época que muestra los prejuicios que han acontecido a lo largo de la historia sobre el rol de la mujer y son agregados y justificados con el ingreso de un nuevo personaje que refleja el rechazo social y la lucha por equidad que aplica hasta para nuestros días a través de la bruja Xian Lang interpretada por Gong Li.

El objetivo central del personaje y la historia que representa Mulán tanto en la versión animada y ahora en el live action tiene un tono más marcado de la equidad de género, lo puede definir si acaso la filósofa norteamericana Judith Butler con su frase “cualquiera que sea la libertad por la que luchamos, debe ser una libertad basada en la igualdad”.