Patricio Cabezas sumergió una bolsa de plástico en un vaso de agua, y unos cuantos segundos después esta ya se había desintegrado, pero no acabó ahí, sino que decidió beberse todo el vaso para probar que su invento es amigable con el ambiente.

Todo ocurrió en Miami, durante una muestra de talento innovador de Chile, el cual estuvo enfocado a la salvación de los océanos, donde Solubag compite en atractivo con el instrumental quirúrgico de Levita Magnetics.


Más que ganar dinero, Solubag busca reducir la contaminación de los océanos. “Primero ayudé a crear el problema y ahora lo estoy solucionando”, destacó con humor Patricio Cabezas.