En medio de la polémica por este servicio autoridades gubernamentales, taxistas, choferes y usuarios han levantado la voz para defender lo que consideran justo

Agus-Rock

Entre 2013 y el primer trimestre de 2015 se denunciaron 827 ilícitos cometidos en un taxi ante la Procuraduría General de Justicia del DF; en 2014 se iniciaron 31 averiguaciones previas por violaciones sexuales en carros de esa naturaleza y en 2015, como estrella del servicio privado de auto y chofer, Uber ha destacado como el ganador.

Razones hay muchas. Es la guerra. Tener o no cambio; en Uber no hay intercambio de efectivo. El destino de tu viaje para ver si el taxista tiene tiempo y si coincide con la ruta que tenía en mente; en Uber no hay cuestionamiento. Los riesgos de que te cobren de más, en Uber la tarifa es igual de día o de noche y el cargo se hace a tu tarjeta de crédito. El miedo a abordar un auto con un desconocido, en Uber tienes el nombre, la foto y las placas del auto, puedes hasta dormirte en carros de modelo reciente conducidos por choferes a los que puedes calificar por su apariencia, presentación o amabilidad. De ti, y el resto de los usuarios, depende que siga trabajando. 

Estos factores, sin juzgar quién es el bueno y quién el malo, ha hecho que el servicio de taxi en México esté más cuestionado que nunca. La aparición de servicios como Uber y Cabify han hecho el cuestionamiento más crítico.

Mientras los usuarios definen a Uber como un servicio seguro, limpio y eficiente, los taxistas lo consideran un servicio ilegal.

En medio de la rebatinga entre taxis regulares e irregulares o piratas, expertos señalan que los nuevos servicios han puesto sobre la mesa dos temas: la necesidad de que el servicio de transporte evolucione y el derecho de los pasajeros a decidir con quién y en qué quieren realizar su viaje.