Desde el 2013, autoridades ambientales de Quintana Roo alertaron del aumento de sargazo en las costas de caribe mexicano. Aunque no se atendió la advertencia de una forma adecuada, en la actualidad se ha convertido en un problema para la industria hotelera de esa zona del país.

El sargazo se nutre de los contaminantes que se encuentran en el mar, por lo que un aumento de estos está acelerando la reproducción de esta alfa. Si lo vemos de una manera más simple, esta es la forma en la que la naturaleza busca corregir los efectos nocivos producidos por el ser humano.
Pero existe un peligro. El sargazo consume el oxigeno que se encuentra en el mar, ahora con una cantidad inmensa como la que se está presentando, podría generar un desastre ecológico en la región. Especialistas de la UNAM aseguran que los efectos más graves podrían ocurrir en el corto plazo.
Las empresas hoteleras y turísticas de Quintana Roo invierten cerca de un millón de pesos al mes para limpiar las playas. Esto es un acto desesperado por mantener una imagen favorable, y así mantener el flujo turístico de la región. Esfuerzo que, por cierto, afecta a las playas al introducir maquinaria pesada.

Lo que está ocurriendo con el sargazo en una llamada de atención no solo para los gobiernos, también para nosotros. Es urgente que comencemos a tomar acciones para revertir el calentamiento global y los elementos que contaminan el ambiente.

