Pastas, pizzas, hamburguesas, panes, jugos, tragos, postres. La tendencia de la comida negra crece y se instala en las redes sociales como una moda atractiva y original.
Se trata de una tendencia estética y la mayoría de la comida se pinta color negro intenso conseguido de un colorante alimentario que no aporta nada nutricional, no sabe, ni huele. Otras son conseguidas gracias a la tinta del calamar o al carbón activado como colorante.
Y aunque en principio,el carbón activado no es dañino, como colorante es perjudicial ya que es procedente el carbón vegetal de la cáscara de coco o del bambú. Esta se somete a altas temperaturas hasta carbonizarla, y las cenizas resultantes se procesan con vapor o altas temperaturas similares hasta conseguir una estructura microporosa.

