Hay algo entrañable en la manera en que Daniela Aedo describe este momento de su vida: “ando en modo tranqui, muy contenta de cosechar”. Después de años persiguiendo ciertos papeles y de construir, sencillo a sencillo, un proyecto musical del todo independiente, la actriz y cantautora mexicana atraviesa un segundo semestre de 2026 en el que dice, entre risas, su gran plan es “comer bien, dormir bien, ir a mis terapias y seguirme preparando”. La cosecha, sin embargo, es abundante.

Una familia (no tan) complicada
El proyecto que hoy la tiene más ilusionada es “Una familia complicada”, la serie original de ViX en la que da vida a Claudia, la primera nieta de un clan tan disfuncional como entrañable. Es un personaje que, admite, esperó durante años: “es muy distinta al tipo de personajes en los que suelen verme; es una chica seria, reservada, analítica, observadora”. La producción, grabada a finales de 2023 y estrenada apenas ahora, tardó casi tres años en ver la luz, lo que hace el resultado aún más dulce.
No es un debut cualquiera. Aedo comparte pantalla con la nominada al Oscar Adriana Barraza, además de un elenco de peso encabezado por Alberto Estrella, Eligio Meléndez, Marcus Ornellas y Oka Giner, bajo la dirección de Mafer Suárez y la producción de Carmen Armendáriz. “Es una productora que trabaja desde el amor, y eso se nota en pantalla”, asegura.
El cariño trascendió el set: el elenco conserva un grupo de WhatsApp donde celebran, estos días, que la serie se colocó entre lo más visto de la plataforma desde su estreno, impulsada por una coincidencia afortunada, los partidos del Mundial se transmitieron también por ViX.
Buena parte del encanto de la serie proviene de su locación. Se filmó en Orizaba, Veracruz, una ciudad de la que Aedo confiesa haberse enamorado por completo: la niebla que baja del Pico de Orizaba, el chipichipi que enciende las luces al caer la tarde, el teleférico, el café de la región. “Es un lugar súper mágico, misterioso; un paisaje que yo no conocía”, recuerda. Tanto, que ya organiza una escapada para volver.
El regreso a su propia voz
En paralelo, Aedo cultiva la faceta con la que regresó al medio en 2017: la música. Su más reciente sencillo, “Buenas vibras”, forma parte del álbum conceptual “Nueva temporada” y marca un giro luminoso frente a temas anteriores —Monstruo, Niña Prodigio, Vacío— más crudos y ligados a la salud mental.
“Tenía ganas de una canción que hablara del perdón, de la reconciliación, de perdonarse a uno mismo”, explica. “Ya no solo enseñar la herida, sino mostrar la otra cara de la moneda: la sanación, salir adelante, respirar”.
La canción también es un reencuentro con sus raíces. Formada en el Berklee College of Music, donde llegó por el jazz y terminó enamorándose del bolero, la artista escribió sus primeras composiciones en esa clave. “Quería hacer una canción que fuera para mí, un reconectar con mi música y mi corazón; y cuando uno hace eso, otras personas conectan”, afirma.

Ese impulso la llevó de vuelta a Brasil, un país al que rinde un cariño especial. Conmovida por la lealtad de un público que descubrió a México a través de las telenovelas —y que aún ve a Chespirito en televisión abierta—, grabó “Buenas vibras” también en portugués, bajo el nombre “Boa sorte”. Lo que empezó como un concierto se transformó en una minigira por varias ciudades, y hoy sueña con volver cada año y llevar su música a Perú, Argentina y Colombia.

Fiel a su método, “Nueva temporada” se ha ido revelando sencillo por sencillo, “cada canción es un trauma, pero el punto es la transformación”, adelanta, y está a sólo un tema de completarse. Detrás de cada decisión hay una artista que produce, lidera y sostiene su propio proyecto. Ella lo resume con humor: más que CEO, se siente Chief Everything Officer. En una industria sacudida por la inteligencia artificial, reivindica lo único que ningún algoritmo podrá replicar: lo orgánico, lo humano, la vibra de una canción escrita desde la verdad.