Lo 5 yates más grandes y lujosos del mundo.

Son los yates más costosos y lujosos, tienen todo lo que uno puede imaginar (cines, grandes salones de baile, bares etc.). Sus precios pueden llegar hasta los cientos millones de dólares.
Entre sus dueños se encuentran el magnate ruso Román Abramovich o la familia real de los Emiratos Árabes Unidos, quienes figuran entre los más adinerados del planeta.
En estos yates es posible navegar por los mares del mundo como un verdadero rey dentro de un palacio.
 

Azzam.
Con 180 metros de largo considerando el yate más grande del mundo. Su dueño es el presidente de los Emiratos Árabes Unidos, Jalifa bin Zayed al Nahayan. Entre sus comodidades, cuenta con un gran salón de 29 metros de largo por 180 de ancho. En cuanto a las medidas de seguridad, la embarcación tiene su propio submarino y un sistema anti misiles. Azzam puede alcanzar una velocidad de 32 nudos. Su construcción llevo tres años y costo casi 605 millones de dólares.

Dubai.
Es considerado uno de los más ostentosos. Por dentro tiene una gran escalera en forma de caracol iluminada por luces azules. Sus pisos y paredes son mosaicos estilo árabe. Además, tiene numerosos salones y salas vip. Es propiedad de un miembro de la familia real de los Emiratos Árabes Unidos. Costo casi 400 millones de dólares.

Eclipse.
El propietario del tercer  yate más grande del mundo es el magnate ruso Román Abramóvich. Esta embarcación cuenta con dos helipuertos, dos piscinas, jacuzzis, 24 habitaciones, para invitados y una discoteca. Su costo aproximadamente fue de 360 millones de dólares.

Topaz.
Esta embarcación, viene equipada con doble helipuerto, jacuzzi, pileta, gimnasio, salón de conferencia, luces sub acuáticas y cine. Le pertenece a un miembro de la familia saudí.

Sailing Yacht A.
Lo sorprendente de este enorme yate, que es de 142 metros de largo, su bello diseño estuvo a cargo del diseñador industrial francés Philippe Starck. Entre sus lujos, tiene ocho pisos, un salón de observación bajo el agua para poder disfrutar de la fauna marina.

Imagen de Anonymous