Arantxa Rodríguez, artista hasta los huesos

Arantxa Rodríguez, artista hasta los huesos
“Desde mi infancia, no podía aceptar un no. Necesitaba una explicación de todo”, dice Arantxa Rodríguez, quizá a manera de disculpa o justificación por una actitud que la llevó a dar un drástico giro a su vida para perseguir su sueño de ser artista, de plasmar su visión del mundo en sus creaciones, obras que ella define como “una  forma orgánica de representar el universo”.

 
“Lo que yo quiero simbolizar con mis obras, como lo hago en los fractales, es la interconexión que tenemos con otros seres humanos, animales y hasta los minerales. Si tuviéramos este principio claro, el mundo sería diferente”, explica la artista, de 27 años, quien ha vivido a través de sus obras, de los dibujos que ha creado desde que era una niña; una pasión que la siguió hasta su etapa adulta, incluso cuando decidió que su camino profesional giraría en torno a la publicidad, una carrera que, finalmente, no la convenció por completo. 
 
“Me costó mucho trabajo decidirlo, pero un buen día me llegó un mail de grupo ‘Etos’, que me invitaba a exponer; esa era la señal que necesitaba. En ese momento renuncié, agarré mis cosas, le llamé a mi novio y me subí a la moto para nunca regresar. Fue como de película, no lo podía creer, pero cuando sientes paz, a pesar de todas las adversidades, es cuando sabes que tomaste la decisión correcta. 
 
“Fue un año muy importante para mí. En 2013 me reconstruí  como persona, dejé la fiesta, me volví maratonista y me construí como artista”, confiesa Arantxa, quien, además, reconoce que la vida no ha sido sencilla desde entonces. 
 
Las crisis económicas, temas que parecen inherentes a los artistas, la han hecho vacilar y poner a prueba su compromiso con el arte. 
 
“Una de las cosas más difíciles como artista es el dinero. Hay meses que son buenos, y otros tantos que son malos, momentos en que no se puede viajar o comer en restaurantes. Tengo que aceptar que he llorado por preocupación económica, y aunque no es el fin del mundo, es una realidad en la que tienes que vivir y pagar gastos. 
 
“La vida del artista es muy fluctuante y lo que te mantiene es tu visión, a qué le tiras y a dónde quieres llegar. Al final del día, lo que te va a catapultar, no sólo es tu talento, sino la disciplina de trabajar todos los días. Si tú eres perseverante con lo que haces, lo logras, la suerte es algo muy relativo”, comenta la artista, quien, para mantenerse vigente, asiste a conferencias y exposiciones y lee cuanto libro de arte cae en sus manos. 
 
“El obstáculo más grande en mi carrera es cuando pierdo la fe. Dejar de creer en ti es lo peor que puedes hacer pues un artista está formado por su ego. Para llegar a ser una persona más íntegra, tienes que luchar contra tu ego, calmarlo y no perder la fe. Lo más importante de todo es creer en ti mismo, si no crees en lo que haces, nadie lo hará”
 
Imagen de Anonymous